La cita casi acababa. Steph y Minying caminaban tomados de la mano de regreso al edificio donde vivían. El frío iba en aumento, pero a ellos no les importaba mucho. Iban absortos del mundo, casi como hipnotizados mirándose el uno al otro mientras sonreían. Andaban por la calle felices. Se miraban cómplices de sus sentimientos y cada cierto tiempo se acercaban para darse un pequeño beso lleno de ternura. Cualquiera que los viese podía decir que se notaba el amor más puro que salía de entre ellos. Llegaron finalmente al lobby del edificio. Se encontraba completamente solo y en silencio, por lo que Minying quiso aprovechar el momento y antes de que Steph comenzara a subir las escaleras, tiró del brazo de ella y la acercó a él para darle otro dulce beso en los labios. Ese beso fue diferente

