Esther había traído una botella de vino para acompañar la comida, Mila no bebió, dijo que ya se sentía en una nube de la follada que le había metido José y que no cambiaba esa sensación por nada, él prefirió beber solo un poco porque notaba que le empezaban a faltar las fuerzas. Mientras comían tuvieron un ambiente de lo más distendido con bromas y risas a cada rato, Mila participaba activamente, estaba totalmente relajada y desinhibida como no la habían visto nunca, para ella había sido muy importante ver como la deseaba José, además ese abrazo del final la había terminado de tranquilizar, no parecía que José sospechase que estaba salida perdida. La que no podía relajarse era Eva, su sexo seguía hirviendo y no tenía pinta de que se le fuera a pasar fácilmente, bebió un poco más de lo que

