Me levanté, le di la espalda a José, apoye mis manos sobre la mesa y le ofrecí mi sexo, estaba deseando sentir ese pene dentro de mi de nuevo. BEA- Quítale las bragas, está zorra necesita airear el coño, lo debe tener hirviendo. José me bajo las bragas, sé que a estas alturas de la historia le parecerá raro pero seguía dándome vergüenza que me vieran en esa postura, aunque también me excitaba sentirme así de expuesta. BEA- Venga no te cortes, fóllate a la empollona, solo tienes que ver como te ofrece el culo, esta deseando que la revientes a pollazos. Noté como ponía su m*****o en mi entrada y presionaba contra ella, en cuanto empezó a entrar José me agarro las nalgas y comenzó a sobármelas, me sentí morir de gusto, con muy pocas penetraciones ya estaba otra vez al borde del clímax.

