ESTHER- ¡Ahhhh! Si, lo necesitaba, ummmm, clávamela hasta el fondo. José fue penetrándola cada vez más profundo y con más energía, Eva podía ver las muecas de placer en la cara de Esther a muy pocos centímetros de la suya, mientras notaba como se movía su cuerpo sobre ella con cada embestida. José veía la tetas de Esther bambolearse rozando los pezones con los de su prima, las agarró y fue sobando las tetas de una y otra alternativamente, le ponía muchísimo poder hacer eso, había mucho contraste entre sus pechos, los de Esther eran más grandes y blanditos, encima le estaban colgando, los de su prima mucho más pequeños y duritos, apenas rebosaban hacia los laterales de su cuerpo. Eva estaba recuperando la respiración e incluso comenzaba a excitarse de nuevo sintiendo como José se follaba a

