José se acercó otro poco más, hasta que notó que la punta de su polla ya estaba empezando a meterse entre los cachetes de su tía, aún así no llegaba, ella llevó sus manos hacia atrás, lo agarró y lo pegó a ella. José pudo sentir como su polla se quedaba completamente encajada entre las nalgas de su tía, pero ella no dio muestras de sentirlo. Obviamente Susana notó como el m*****o de su sobrino se metía entre sus glúteos, había tenido que forzar un poco la situación pero por fin sentía su dureza, le encanto comprobar que se le había puesto como un palo mirándola. SUSANA- Ves como así si llegas. José se estiró y sintió como su polla se deslizaba por toda la hendidura del trasero de su tía, finalmente alcanzó la olla y la bajó. SUSANA- Muchas gracias, ahora vamos a cenar. A Susana no solo

