Marta se sentía un poco inútil por no haber conseguido que José eyaculase a pesar de lo excitadísimo que estaba. Se sacó la polla de su boca y comprendió lo que decía antes su compañera de que se le cansaba la mandíbula, tenía que tener la boca tan abierta que notaba como le empezaban a molestar los músculos. Dijo lo único que se le ocurrió que podía ayudar. -Podrias dejarle que te la meta un poco. -¿Pero que clase de mujer crees que soy? Estoy felizmente casada con mi esposo, eso sería ponerle los cuernos. Una cosa es chuparsela un poco para que se relaje, y otra dejar que me folle. Si hago eso tendría que contárselo a mí marido ¿Que crees que iba a opinar? Imagínate lo que haría si le digo que he dejado que otro hombre me la meta hasta correrse. Yo creo que para no ser la culpable de t

