José separó la boca de los pechos de Cristina y se dedicó a mirar como se abría ese coñito rubio con cada penetración, seguía alucinándole que, a pesar de lo pequeño que era el cuerpo de Cristina, su polla le entrase así de bien, deslizaba en su interior sin la más mínima dificultad y podía ver como aparecía un bulto en su tripa cada vez que la penetraba. La asió por las caderas y se dispuso a terminar de meterle la polla hasta el fondo. AMIGA TÍMIDA(Cristina)- ¡Ahhhhhhh! Más ¡Ahhhhhh! Dame más fuerte ¡Ahhhhhhh! José ya estaba cerca del orgasmo y decidió empotrarla sin compasión, imprimió un ritmo frenético a sus embestidas sin dejar de mirar como el precioso coño de Cristina le engullía la polla una y otra vez, ella se pellizcó ambos pezones y no tardó en estallar en un tremendo orgasmo

