AMIGA GORDITA- ¡¡¡¡¡Ahhhhhhhhhh!!!!! ¡¡¡Ahhhhhh!!! ¡Diooooos! ¡¡Ahhhhhh, ahhhhh!!. Mientras la embestía notó que se le iba aflojando la camiseta que tapaba sus ojos hasta que finalmente se le cayó y pudo ver. La gordita tenía su preciosa cara desencajada de placer y completamente roja por el esfuerzo que había hecho, todavía llevaba el sujetador pero no tenía puesto nada más, podía ver como su polla entraba una y otra vez abriéndole el coño. Le resultó muy excitante ver como se le movían las carnes en todas direcciones con cada embestida y le entraron muchas ganas de ver el par de tetas que tenía, sin dejar de penetrarla sacó sus pechos de las copas del sujetador y contempló como rebotaban como dos flanes, efectivamente eran increíblemente redonditos para su tamaño. AMIGA GORDITA- ¡¡¡Ahh

