Vero estaba en éxtasis y oír que Marta la llamaba guarra desencadenó un monumental orgasmo en ella, emitió su característico grito y comenzó a sentir espasmos por todo su cuerpo, José penetró su abierto culo con todas su fuerzas, estaba a punto de correrse él también cuando sonó el telefonillo, esto le desconcentró un poco, evitando que eyaculara, pero aún así no paro de penetrar ese culo hasta que Vero no se derrumbó sobre el cuerpo de Marta con sus últimas convulsiones. Volvió a sonar el telefonillo, Vero consiguió sacarse las dos pollas de su interior, quitarse a José de encima y levantarse tambaleándose para ir hasta el telefonillo que ya sonaba por tercera vez, le costó hablar con la respiración tan agitada que tenía. -¿Si? dígame. -Hola, soy Lola, que me he dejado unos papeles en t

