SÁLVALO

2051 Palabras
—Valentina Soré — Habían pasado ya 6 horas desde que Ethan y los demás se dirigieron a rescatar a Adam. Ya había hablado con mi mamá y le tuve que decir de su embarazo, aunque estaba complicada por todo lo que está pasando, con el sedante que le di estaba más tranquila. El beso que me dio Ethan me dejó con muchas sensaciones en el estómago, pero no debía hacerme ilusiones. ¡Que vida la mía! Todo está tranquilo acá, pero estaba segura que abajo era un caos total. Así que decido bajar y ponerme al tanto de todo viendo como avanzaba el operativo. Dejo a mamá a cargo de Rosita y los chicos para bajar a la oficina de Adam y al introducirme en el lugar vi hacia todos lados y quedo sorprendida, esto parecía salido de una película de espías, cámaras de vigilancia, computadoras de última generación y un sinfín de dispositivos que no logré comprender para qué son. Me acerqué al señor Stuart y toqué su hombro. Me miró y luego volvió su mirada a las pantallas que están frente a nosotros, me pasa un pequeño audífonos y me hace señas para que me lo coloque. —Aston, estoy recibiendo la señal del reloj de Adam, están a una distancia de 1 km hacia el sur de él —dijo hablándole al intercomunicador, mientras escuché en mi oído suena la voz de Aston. —Entendido, ¿cómo van los demás? —Ellos ya están apostados en el lugar, aún no hay novedades. —Copiado... —Hola, Val, ¿cómo siguen Blue y los chicos? —Preguntó Stuart una vez que se cortó la comunicación. —Bien, mamá descansando, Thomy, Alma y Rosita cuidándola. —Ustedes chicos valen oro... Val... eh —estaba dudoso antes de hablar—. Quiero pedirte perdón a ti y a tu familia por meterlas en esto —bajó su cara ya que se veía muy avergonzado. —Stuart, por favor no te culpes, esto no es culpa de nadie. Yo sé por mi mamá que tú eres un tipo honrado y ayuda a muchísima gente, sólo que fuiste un idiota al enamorarte de esa víbora —Se lo dije más en son de broma para que se relaje y al parecer lo logre porque esboza una sonrisa—. Pero también conozco el trabajo de mamá y hay casos que son capaces de dar este tipo giros de 180 grados. Es más, uno de esos casos fue el que hizo que mis padres se divorciaron, al final mi papá prefirió la buena vida y una mujer más joven que era su empleada, antes que a nosotras que éramos su familia y nos quedamos solas a la deriva. Mamá luchó por lograr justicia para su representado que era el esposo de esta mujer, sin saber que quién era el amante de ella era mi papá y al final salió perdiendo el juicio y al que supuestamente era el amor de su vida. Es por eso que también estoy agradecida con Adam, él la sacó de esa oscuridad en la que se encontraba y volvió a ser esa abogada que yo amaba ver trabajando por lo que es justo. —Comenté emocionada, sin darme cuenta que unas lágrimas mojaban mi rostro. —Gracias mi pequeña, por siempre pensar en mí. —Mamá, ¿qué haces aquí? —Hija, entiendo que te preocupes, pero ya estamos bien —se tocó su panza y me sonrío—. Ya basta de lágrimas... Tenemos una operación que dirigir. —dijo dirigiéndose a Stuart y le pidió un audífono para escuchar todo—. Denme las novedades de todo. —Ambos grupos ya están avanzando, el grupo A, ya instalado en el sector de la entrega. Hay una oficial que se hará pasar por ti para iniciar el "intercambio" y el equipo B, están a punto de llegar a la ubicación que aparece en el mapa —indicándolo—. Dónde se encuentra el reloj de Adam. —Okey, vamos bien, espero que todo salga como lo han planeado. Si esa víbora de Andrea le hace algo a mi Adam, yo misma la haré pedazos. Cuando la vi, recordé que esa es la mirada de "Orgullo de mamá" y obvio que la recordaba pues cada vez que debía defendernos o velar por nosotras no tenía ningún tapujo en hacer trizas a quién nos hubiera lastimado con sólo una mirada... —Amor, regresa... nuestros hijos te necesitan —comentó ella tocando su vientre—. Además, tengo que darte una hermosa noticia. — Stuart nos miró a ambas como si fuera un partido de tenis y lo entiendo pues mi mamá varias veces se ha tocado la pancita, como pude le hice una seña abultando la mía y al parecer me entendió. En eso escuchamos por los auriculares una serie de disparos y a Stuart que comenzó a gritar. —¡Aston, contesta que pasa! —nada, la señal estaba muda y sentía que el corazón se me va a salir por la boca. —¡Val! —Oh dios es Ethan quien está hablando, el alma me volvió al cuerpo al escucharlo y como pude le contesté. —¡Ethan! ¿todos están bien? Escuchamos disparos y luego se cortó la comunicación. —Val... —lo escucho sollozar—. Papá recibió un disparo en el pecho, está mal, por favor necesito que estés en el hospital cuanto antes y prepares el quirófano con Claudia, ya vamos para allá. —Entendido —salí corriendo de la habitación coloqué el teléfono en altavoz y comencé a hablar con Ethan para tal vez, tranquilizarlo o tranquilizarme yo—. Ethan necesito que me vayas diciendo los signos vitales de Adam, me urge que los vayas actualizando para preparar todo con Claudia. Sé que es difícil, pero eres el mejor doctor que conozco y sé lo profesional que eres. —Si, si, estoy con él, estaremos en 30 minutos, ¡como sea llegaremos! —¿Stuart me puedes llevar al hospital? —con mi morral en mano, me dirigí a la puerta sin siquiera recordar que mamá estaba ahí, es tanta la necesidad de llegar al hospital que sólo deseaba tener una máquina tele transportadora para estar ahí de inmediato. —Vamos, Val. Ya hay una camioneta esperándonos abajo. —Ethan... —susurró mi mamá acercándose a mi y ahí por fin la vi estaba destrozada, pero había cierta chispa en sus ojos que me decía que estaría bien—. Por favor, sálvalo... —Blue, cuida de todos, Val y yo haremos todo por papá, te lo prometo —al parecer Ethan cortó la llamada y se hizo un silencio incómodo en la habitación. —Vamos, hija... —¡Mamá! —¡No me vas a prohibir ir Valentina Soré! —exclamó sin dejar de verme a la cara—. Él me necesita. —Está bien mamá, vamos, Ethan nos espera en el hospital. Al final se subieron todos a la camioneta, ninguno aguantó quedarse en casa esperando las noticias y los entendía, creo que era mejor que estemos todos cerca y en el hospital estaremos seguros. Me fui directamente al quirófano para esperarlos y estar lista, dejé a mamá, Stuart y los chicos en la sala de espera y comencé con Claudia a preparar las cosas. Bruno llegó para ser parte del equipo, lo que me parece extraño es no ver a Dylan, pero ya tendré tiempo de preguntar. Terminé de lavar mis manos cuando escuchamos los gritos de Ethan y George desde el pasillo. —¿Cuál es su condición? —preguntó George, quién había llegado hace unos minutos para enterarse de la situación. —El disparo le dio de lleno en el pecho, hemos venido presionando la herida, pero ha perdido muchísima sangre. —Chicos vamos ya está todo listo. —nos dijo una Claudia, ya preparada con su indumentaria. —Vamos, Principessa. —Okey, que sea lo que dios quiera. —Eleve mi vista al cielo y recordé las veces que mi abuelo se encomendaba a su Dios para cada operación. En este caso le pedí al gran arquitecto del universo que guié nuestras manos para salvar al papá de mi nuevo hermanito... En eso entraron Ethan con los camilleros y Claudia al quirófano con un Adam que tiene una herida de bala a quemaropa en el pecho. —Ve a asearte, mientras yo hago los primeros auxilios y quito su ropa —le indiqué a Ethan quien no se separaba de su papá—. ¡Ethan! —Si, si, voy. —Vamos Claudia, ayúdame con esto. —con los camilleros a la cuenta de tres lo subimos a la mesa de operaciones y mientras estoy rompiendo con una tijera sus ropas me quedo muda al ver el impacto, el disparo no tiene salida de proyectil, por lo que aún la bala se encuentra en el cuerpo de Adam—. ¡Bruno el ecógrafo! —Okey. Vamos a ver —Pasamos el ecógrafo por la zona afectada y encontramos la bala que se encuentra alojada muy cerca del ventrículo derecho. Ethan volvió a entrar preparado para iniciar la operación y le dimos el informe de la situación. —¿Estamos listos? —Listos —decimos al unísono y comenzó el conteo de la operación. Ethan estaba comenzando a hacer la incisión, pero sus manos no paraban de temblar. —Por favor no ahora, papá resiste te lo ruego... Al ver que Ethan dudaba no aguanté más, miro a Claudia y luego me dirigí a Ethan sacando fuerzas sin saber de donde. —Déjame a mí seguir, estás muy angustiado y esto está afectando tu desempeño. Ethan sólo asintió y cambió de posición conmigo para seguir sus órdenes. —De acuerdo desde ahora esta a cargo, doctora Soré. —Señores ¿listos? —Listos —Bisturí... Comencé con la incisión, para buscar la bala y parar el sangrado, al parecer como fue tan cerca provocó muchísimo daño internamente y ya no sé cuantas bolsas de sangre se le habían colocado en medio del procedimiento. Han transcurrido tres horas más y aún no terminaba la operación... —¡La tengo! —exclamé contenta al sacar la bala, lo que no me esperaba es que al sacar la bala se produjera una descompensación. Comenzaron a sonar los monitores y Claudia se comenzó a desesperar. —¡Lo estamos perdiendo! —¡Dos miligramos de epinefrina y el desfibrilador! —ordené en un grito angustioso—. Vamos Adam, no me hagas esto. Después de cinco minutos en reanimación volvi a pedir los signos a Claudia que suspiró profundamente y nos dice. —Tenemos pulso... —Gracias, Val. Muchas gracias —Ethan se quitó las lágrimas y me miró agradecido. —Nada de gracias, Ethan debemos terminar. «Gracias diosito, por escucharme» suspire para mis adentros. Luego de casi 20 horas de operación, muchas bolsas de sangre y sacando fuerza de flaqueza se apagó la luz que indicaba que se terminó la operación... Adam había resistido y nosotros lo habíamos logrado, con Ethan estábamos exhaustos, nos miraron y de esa forma nos animamos para lo que venía ahora. —Val, de verdad gracias por hacerlo posible —soltó un suspiro. —Bueno, ahora a contarle a todos y tranquilo, Adam ha pasado a ser una persona importante para mí y no lo iba a dejar ir antes de cortarlo en pedacitos por hacerle un bebé a mi mamá. Ambos soltamos una risa de alivio y nos dirigimos a la sala de espera donde se encontraba toda la familia esperando respuesta. Se abrió la puerta de la sala de operaciones y ambos salimos con caras alegres. Mi mamá se puso de pie y yo solamente la miro dándole la tranquilidad que ella esperaba. —¡Gracias, muchas gracias chicos! —nos fundimos en un abrazo sanador, al cual luego se nos unieron Alma y Thomas... —¿Puedo? —preguntó un muy sonrojado Ethan. —Ven acá —le pidió mamá aceptando gustosa y así abrazó a todos sus hijos—. Ahora todo estará bien. Entre el abrazo y este llanto compartido anhelaba que lo que acaba de decir mi madre sea cierto, por el bien de todos...
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