Estefano cerró la puerta del cuarto y fue a encontrarse con Helena. —Ponte un abrigo. —No tengo frío. —Pero la blusa es ajustada y ya se ve la barriga. —Estefano. —Puedo ver los contornos, pequeña, y eso me vuelve loco de celos. Y no tardes mucho en casa de Pauliny. Helena cogió un abrigo fino y se lo puso, cediendo, porque él era su esposo a quien amaba, aunque fuera celoso y posesivo. Ella se veía aún más bonita con el abrigo. Estefano la abrazó y besó la barriga. —¿Hablaste con la médica? —Hablé por teléfono.. Era una conversación sobre sexo durante el embarazo. —Pequeña... —¿Sí? —Si no me dices lo que ella dijo, sabes que la llamaré y preguntaré, ¿verdad? Ella lo sabía... —Sin restricciones, mi salud está perfecta como escuchaste en la consulta. —Eso significa que puedo

