Ella estaba de pie con los brazos cruzados y él estresado. —Playa —susurró ella. —Rayra... —Dijiste que me llevarías. —Yo te llevo. Ella sacó un bikini del cajón. —No. Era un regalo de Lua, un modelo brasileño, y Rudá sacudió la cabeza. —Escucha, dije que no iría a la playa sin ti, pero no vas a decidir por mi ropa. —Rayra. —No, Rudá. —Yo no voy. —Voy con mis compañeros de la universidad y sin ti. —Princesa, por favor. Tenía un tono diferente, fuerte, melodioso, y cuando él pedía así, ella lo encontraba casi caprichoso, con esa voz conseguiría todo lo que pidiera en la cama. —¡Vamos! Princesa. Si alguien te mira demasiado tiempo, voy a empezar una pelea. Tus compañeros de universidad ya no me caen muy bien. —Los asustas, Rudá. —Usa el traje de baño que te regalé. —¿Qué ga

