—¿Qué le dijiste?. Le preguntó Mariana a Carlos, cuando estuvieron a solas de vuelta a su penthouse. Carlos estaba en el otro extremo de la cama, llevando puesta ya su pijama y con las luces apagadas. Habían llegado bastante tarde de casa de Alberto y Mariana sospechaba que era evitando llegar a casa demasiado temprano y ponerse sólo a mirarse las caras. No era la primera vez que algo así sucedía. Carlos estaba evitando estar a solas con ella demasiado tiempo. A veces se levantaba por la mañana y él ya no estaba en la cama, y luego lo veía entrar con su ropa de deporte luego de haber estado en el gimnasio por horas. No se molestaba en encender el calentador de agua para ducharse, y cada vez que la besaba era más distante. No había dejado de llamarla durante el día, sonreírle y hablarl

