Desperté, agitada por el miedo al descubrir de quien se trataba, no, yo no podía comenzar a creer en la existencia de seres sobrenaturales, únicamente se trata de leyendas, de mitología popular, vi la hora en el reloj, eran apenas las 4:00 a.m. yo estaba totalmente despierta, como si ya hubiera dormido toda la noche. No podía dejar que un patán como Maximiliano arruinara mi nuevo plan de vida, afortunadamente en esta propiedad tan grande no era necesario verlo si no quisiera, hacerlo y en el trabajo nunca coincidirían nuestros horarios, eso me tranquilizaba, pero al mismo tiempo me dolía, no podía dejar de pensar en sus ojos, en su hermosa sonrisa… y en el sabor de sus labios. Debía enfocarme en el trabajo y en Iván, ese chico maravilloso que realmente se preocupaba por mí y a quien le g

