—¿Dónde está Alitzel? ¿Qué hicieron con ella? ¿Qué estás haciendo aquí? — Interrogué a María desesperada por respuestas y por el miedo, pero su silencio era total. — Será mejor que se siente señorita, no va a poder ir a ningún lado con ese pie — dijo con una voz autoritaria, no era la voz de siempre. Me senté porque tenía razón a cada momento mi tobillo dolía más y más. — Está bien María, voy a sentarme y voy a dejar de luchar, pero por favor dime dónde está Alitzel, es tan sólo una niña y está muy asustada. — Ya le dije que la niña está bien, está aquí en la casa, en otra habitación. — ¡Por favor dime que está pasando! ¿Qué quieren de mí? — Pronto lo sabrá, en unas horas amanecerá cuando el sol esté por salir será el momento justo para el sacrificio. — ¿Para el sa

