El último votante había ejercido su derecho a sufragar tal y como lo habíamos acordado. La caja se encontraba totalmente llena al momento de tomarla por esos miembros de mesa imparciales que se encargarían de hacer el conteo oficial para dar finalmente con el ganador de dicha contienda electoral. Lo que para cualquier empresa en el mundo pudiera parecer algo sin relevancia, para las empresas AFRODITE se había transformado en una verdadera guerra sin cuartel por la supremacía de un género en específico. Todas mis guerreras continuaban firmes como estuvieron desde el primer momento, y así se mantuvieron durante todo el proceso de votación. Casi todas claro, con la excepción de la señora Seline quién seguía caminando entre nubes quedando cautivada en los ojos de su amado Benito Ferrer. Los ho

