Me encuentro frente al señor Fiore que me observa como si estuviese analizándome mientras una sonrisa se forma en sus finos labios, lo que me pone realmente nerviosa, la puerta vuelve a abrirse y entra el arrogante y pedante Adam Fiore. Se sienta junto a mi y me mira de una forma tan soberbia y con una sonrisa ladina que desearía borra de un golpe. —Bien ¿quien me dirá que fue ese escándalo en pleno lobby? — pregunta un tanto serio pero ambos estamos callados mirando hacia el frente — vamos.. somos adultos y podemos resolver esto charlando civilizadamente — dice cruzándose de brazos y apoyándolos en el escritorio —Señor yo..— soy interrumpida —Lo qué pasó padre es que esta.. señorita no respeta su lugar y holgazanea ganando que los demás empleados sigan su ejemplo — dice interrumpién

