Mia “Te amo” esas simples palabras hacen que mi pecho se arrugue, que idiota soy. Yo esperándolo en la habitación ansiosa mientras él está hablando con su amante. Porque si algo tengo en claro, es que la esposa soy yo. Sin poder soportar estar un segundo más, subí a mi habitación cerrando con seguro desde adentro, minutos después, los golpes en la puerta se hacen presentes, pero me mantengo en silencio. —Mia, abre la puerta — la insistencia de Alessandro me pone de malhumor, aún así, me mantengo en silencio recostada en mi cama limpiando las estupidas lagrimas que salen de mis ojos sin permiso — Mía, no me hagas tirar la puerta abajo. No se que demonio a te pico para que te encierres otra vez en esta habitación. Yo creí que… — y se calla, me intriga que es lo que iba a decir, pero teng

