Para mi fortuna mi casa era la primera parada de todas, cuando Tom estacionó el auto le agradecí y bajé para empezar a caminar hacia mi casa, no era que quisiera utilizar a Tom de esa manera, pero de verdad Nate me había hecho enfadar porque estaba segura de que era la tercera vez en la semana que Rubi le pedía que la llevara a casa y, sin embargo, él se había negado siempre, debió haber cambiado de opinión después de escuchar a Casey.
-Hola amor-dijo mi madre saliendo de la cocina, esa era una ventaja de trabajar desde casa, pero casi siempre comíamos pizza o algo ordenado por mis padres, no me molestaba, pero a veces me gustaría que ambos se sentaran conmigo en la mesa del comedor y no en la barra de la cocina para no interrumpir alguna junta o contrato
-Hola-dije poniendo mi mano sobre el barandal de la escalera
- ¿Qué quieres de comer? -me miro esperando mi respuesta
-Ah, no lo sé, cualquier cosa que pidan-dije con una sonrisa nerviosa
-De hecho, pensé que hoy podríamos cocinar algo-aquello me tomo por sorpresa
- ¿De verdad? -dije confundida y mi madre asintió en respuesta- ¿Pasa algo?
-No cariño, pero hemos terminado los últimos contratos, todo está en orden-había llegado ese día del mes en el que mis padres se comportaban como mis padres y por fin tomaban un descanso de al menos una semana del trabajo
-De acuerdo, solo iré a dejar mis cosas y bajare para ayudarlos-dije con una sonrisa y subí corriendo las escaleras, ni siquiera había entrado cuando lance mi mochila y mis libros a mi cama y cerré la puerta tan rápido como pude para ir a la cocina.
- ¿Cómo esta Nate? -dio mi madre mientras yo cortaba los tomates
-Bien-dije mientras me concentraba en lo mío, mi madre me miro y mi padre hizo lo mismo- ¿Qué?
- ¿Se pelearon? -dijo mi padre dejando de revolver la carne
-No, solo que no sé qué más decir, está completo, es el capitán del equipo-dije y mis padres se miraron como si lo que acababa de decir no fuera suficiente, últimamente mi relación con Nate había cambiado y habían algunas cosas que ellos no debían saber, como por ejemplo que hace un año en una fiesta de uno de los chicos del equipo de futbol los dos habíamos tomado la decisión de ser nuestra primera vez, no era algo extraño para nosotros, pero decidimos que si iba a pasar en algún momento tendría que ser con alguien que no fuera un total idiota o al menos eso pensé yo, pero eso solo había pasado una vez, aun así nada de eso paro el hecho de que siempre en cada fiesta termináramos besándonos hasta que Rubi apareció en el mapa.
- ¿Eve? -dijo mi madre mirándome fijamente, me había perdido en mis pensamientos
-Lo siento, estaba recordando cosas sobre mi tarea de mañana-sonreí para hacerlo más creíble
Comimos juntos e incluso pasamos un tiempo juntos antes de que tuviera que subir a hacer mi tarea, tenía mi botella de agua y unos bocadillos mientras trataba de resolver el algebra cuando escuche unos golpes en mi ventana, rodé los ojos porque sabía exactamente que era, trate de ignorarlo, pero los golpes eran constantes, me levante de mi escritorio y abrí la ventana me di cuenta de que Nate estaba abajo.
-Deja la ventana abierta-dijo cuando me vio
-Lo siento, no es la cueva para idiotas-dije con intención de cerrar la ventana
-Por favor-dijo suplicante, deje la ventana abierta, pero volví adentro para seguir con mi tarea, lo escuche escalar a su manera, cuando llego y entro a mi habitación estaba jadeando de cansancio
- ¿Podrías callarte?, trato de concentrarme
-Disculpa-dijo con ironía-No suelo entrar por las ventanas a los cuartos de las chicas-sabía que debía tener una sonrisa burlona en su cara, pero me dedique a no mirarlo
-Es porque la gente normal toca la puerta antes de entrar a la casa de los demás-dije y cerré mi libro para tomar el de ciencias
- ¿Haces tarea? -se recostó en la cama y tomo una de mis almohadas para ponerla sobre su pecho
-A diferencia de ti, no tengo una beca universitaria para jugar futbol, debo conseguirla por otros medios-dije y empecé a leer mi libro-Y deja mis almohadas-no me hizo caso
-Toda tu cama huele a tu perfume-dijo y lo mire, estaba en la misma posición y miraba el techo
- ¿Por qué no estas en tu casa? -dije y él se sentó aun con la almohada sujetada a su pecho
-Mamá no esta y me pelee con Rubi-hizo una ligera mueca, rodé los ojos y lo ignore-Además supuse que no sería mala idea tener una pijamada-lo mire con los ojos entrecerrados-No tienes que llevar pijama si no quieres
-Paso-dije y él sonrió ampliamente
-Pero, me vas a dejar quedarme esta noche, ¿verdad? -sus ojos color ámbar me miraron, quería decirle que no, pero si su madre no estaba por el trabajo y se sentía de esa manera no podía dejarlo solo y él sabía desde que decidió caminar hasta mi casa que no iba a decirle que no
-De acuerdo-dije y me concentre en mi tarea cuando él se puso de pie, note que empezó a quitarse la playera para dejar al descubierto su torso desnudo, el tatuaje encima de sus costillas de un dragón c***o también se quedó a la vista, no paro ahí y se desabrocho los jeans y también los dejo caer quedándose en bóxer- ¿Qué haces?
-Ya sabes cómo duermo-dijo con una sonrisa amplia, ella rodo los ojos
-No vas a dormir así en mi cama-dije y aparte mis ojos de su trabajado abdomen, de sus brazos y de todo él en general
-Vamos, Eve, me has visto con mucho menos ropa que esto-hizo énfasis a que solo traía su ropa interior
-Eso no significa que quiera verlo hoy-dije y tome mi lápiz para seguir haciendo mi tarea
-Como sea, me voy a dormir-rodeo la cama y comenzó a destender un poco la cama para acomodarse y taparse, dejo su torso totalmente destapado y puso una de sus manos sobre su pecho, sin pensarlo dos veces apago la luz
-Nate, prende la luz-dije viéndolo, aunque no muy bien seguía siendo un bulto en mi cama
-Sabes que no puedo dormir con la luz prendida-fue lo único que dijo y me hizo querer cambiar de opinión y echarlo de mi habitación
Termine mi tarea gracias a la lampara que estaba en el escritorio, solo lo escuchaba respirar pausadamente mientras dormía, mire la hora en el reloj y me di cuenta de que había estado posponiendo ir a la cama, cuando éramos niños era tan fácil ir a la misma cama y dormir, en su casa o en la mía, pero en ese momento parecía demasiado para mis nervios. Me puse de pie y fui hacia uno de mis cajones, saque mi pijama y me dirigí al baño para cambiarme, no quería que en algún momento se despertara y me viera y, no era que no me hubiera visto desnuda, pero en ese momento ya no era lo mismo para ninguno de los dos, regrese al cuarto y me di cuenta de que seguía en el mismo lugar, se había apoderado del lado derecho de la cama y estaba de espaldas al otro lado, lo vi como una ventaja y me acerque para poder acostarme, lo hice muy lento y en total silencio para no despertarlo, si dormía solo en la orilla evitaría que lo tacara, eso era lo mejor, aun así acostada lo más lejos de él no podía evitar oler su perfume, ni siquiera se había dado una ducha y olía muy bien, me di la vuelta y cerré los ojos.