Miranda Tengo que aceptar que cuando Bastián me dijo que Alan estaba aquí, me puse muy contenta. No había tenido oportunidad de hablar con él; habían pasado tantas cosas, aunque creo que lo merecía. Él merecía que le explicara por qué me encontraba en el departamento de Bastián. Así que volteo a ver a Bastián y suspiro. —Necesito hablar con él. ¿Puedes ayudarme a llegar hasta la sala o pedirle que venga a mi habitación? Recuerda que prácticamente no puedo moverme sola. Se ve molesto, suspira, no muy convencido, se acerca a mí hasta quedar muy cerca de mi rostro, sonríe de lado y me dice: —No te preocupes, yo te llevo hasta él. Creo que no sería bien visto que un hombre entre a la habitación de una mujer casada. Yo lo miro con los ojos entrecerrados. ¿De verdad me está diciendo esto?

