Miranda Estaba en completo shock mientras mi padre trataba de explicarme todo lo que había pasado. No lo podía creer: Bastián en coma. Dios, ¿en qué momento pasó esto? Ahora entiendo por qué no respondió los mensajes cuando realmente parecía interesado en nuestro hijo. ¿Cómo lo haría si ni siquiera estaba consciente de lo que sucedía? Yo trago el nudo de mi garganta y salgo de mis pensamientos cuando mi padre me llama. —Miranda, Miranda, hija, ¿estás bien? Yo le sonrío, pero niego. Limpio algunas lágrimas de mis mejillas y me pongo de pie. Suspiro para no echarme a llorar y carraspeo un poco. —Quiero ver si entendí bien las cosas: el día que Bastián regresó de Canadá fue para recuperar su empresa porque el padre de Casandra la tenía. ¿Por qué ese hombre la tenía si él jamás fue socio?

