Miranda No voy a mentir, estaba muy sorprendida de ver a Camilo aquí, pero muy dentro de mí deseaba que ellos arreglaran sus asuntos. Cuando entré a la recámara de Gema, vi a Tony jugando. Cuando él me ve, me sonríe. Yo me acerco a él y me siento en el piso. Él me da un peluche que le regalé hace tiempo y yo lo abrazo. Cuando ve que hago eso, empieza a negar, se pone de pie, se acerca a mí y se sienta en mis piernas. Yo de inmediato lo envuelvo en mis brazos y lo lleno de besos. —No sabía que mi pequeño Anthony era tan celoso. Él suelta pequeñas carcajadas y tengo que aceptar que me llena el corazón de felicidad. Cuando nos separamos, él me acaricia el rostro y yo sigo sonriendo. —No, tía, solo que mi osito Toby no necesita abrazos. Yo suelto una carcajada; es tan ocurrente. Lo pongo

