Dormí con joss pero no descansé. Pasamos varios días juntos, ignoré cada llamada de caín y sus mensajes no quise verlos. El fin de semana, el lunes, el martes. Una semana después me sentía cada vez más y más desgastado. Todos mis compañeros se levantaron de sus asientos y yo imité su acción solo por costumbre o necesidad, moverse se había vuelto una carga, mi cuerpo era una carga hace días. -karim, puedes quedarte un minuto, me gustaría hablar contigo- Román me vio desde su escritorio, me volví a sentar. Saqué mi teléfono y escribí. ?Joss, el maestro me pidió que me quede luego de clases, tardaré en salir. Las clases habían sido una tortura, alex me miraba fijamente durante largo tiempo, no lograba atender a ninguna de las materias y sentí que por primera vez quería encerrarme en

