—Mi turno —declaro entre jadeos, todavía convulsionando cuando se levanta y me deja verlo saborearse los labios. Niega con la cabeza sin dejar de sonreír. —Luego, ahora vas sobre mi polla —zanja y su plan me gusta más. Me arrodillo en la cama para quitarme la chaqueta y después el vestido, viéndolo a él desvestirse también. Una vez estoy completamente desnuda, me quito los tacones y él se sienta en la cama aún con el calzoncillo puesto, pero se libera su polla, dejándome ver una polla muy linda. Es tal como me gustan: grandes, venosas y apetitosas. Saboreo mis labios y me muevo rápido cuando palmea sus piernas. Sé lo que quiero y yo quiero lo mismo. Ya sé que es bueno dándome orgasmos, pero ahora yo quiero ser la que me dé un orgasm mientras le doy uno a él como me enseñó Matheus. Susp

