Jonathan no se había separado de su padre y pacientemente estaba esperando a que despertara para poder verlo, todos estaban esperando eso y no pensaban alejarse hasta que ocurriera, Antoni incluso había cerrado un piso de aquel alto hospital pues no quería que nadie llegara a terminar el trabajo y tanta espera valió la pena pues Jace despertó pasada las tres de la tarde. El hombre estaba aturdido y le costó un buen acostumbrar sus ojos a la luz blanca del techo, se había desmayado en la ambulancia de ahí en adelante no recordaba nada e incluso tuvo problemas para reconocer a Jonathan. – Pensé que no ibas a volver a Sicilia. – susurro agarrando la mano de su hijo. – No pensaba volver, pero tenías que meterte en problemas y tuve que hacerlo. – lo vio sonreír. – Sabía que en el fondo tien

