Narra Melany Me encuentro acostada en aquella cama pequeña e incómoda, porque es lo único que puedo hacer, no puedo creer que a eso se ha resumido mi vida; comer cualquier porquería, hacer mis necesidades y dormir, claro que también debo anexar la parte donde me explotan en una casa de subasta de mujeres, había olvidado ese detalle. Escucho que la puerta se abre y miro en dirección a ella para observar el rostro de la dama mayor, la mujer más temida del sitio. - Pensé bien lo que haré contigo, no me tomó mucho tiempo concluirlo, creo que de ninguna manera me eres útil, ni para mí, ni para cualquiera de mis clientes, eres solo un estorbo. - ¿De qué habla? – pregunto somnolienta - Es tu final maldita hija de puta -La mujer saca un arma, se acerca a mí, apunta en mi vientre y sin más

