Capítulo 10

527 Palabras
  "Miranda y yo somos amigos cercanos. Um, yo... se supone que debo llamarte tío..."   Rosa intentó calmarse. Pero aun así, se mordió la lengua varias veces de pánico. Frunció el ceño por el dolor, pero no se atrevió a emitir sonido alguno.   El hombre frunció ligeramente los labios.   Rosa mantuvo la cabeza baja todo el tiempo. Casi olvidó cómo respirar.   Él la miró profundamente y se acercó a ella con paso firme.   Rosa observó cómo el par de zapatillas blancas se acercaban lentamente a ella...   Ella comenzó a retroceder inconscientemente.   Con un "bang", su espalda ya estaba contra la puerta y no había a donde ir.   El hombre miró en dirección de su pecho.   Sus cuerpos estaban a centímetros de distancia, y él podía oler un suave aroma que venía de su cuerpo.   Él había encontrado incontables mujeres que olían a perfume.   Pero este olor era único. Lo hizo sentir intrigado.   El hombre entrecerró los ojos, recordando los eventos de esa noche...   Sus ojos se abrieron de par en par por el shock. Rosa se quedó quieta durante mucho tiempo, pero no pasó nada.   No puedo evitar mirar hacia arriba.   Podía ver la pasión ardiendo en sus ojos.   Siguiendo su mirada, ella bajó la cabeza.   "¡Ah!" Rosa gritó y rápidamente se cubrió.   Su rostro se puso rojo al instante.   No puedo evitar reír ante su reacción. Tratando de reducir la tensión entre ellos, preguntó casualmente, "¿Nos hemos conocido antes?"   "¡Por supuesto que no!" Rosa rugió de vuelta, tratando de ocultar su pánico interior.   Frunció el ceño ante su respuesta y la miró con sus ojos oscuros.   Ella podía sentirse encogiendo bajo su mirada. Sus diminutas palmas estaban llenas de sudor frío.   "No, probablemente no me vio claramente esa noche."   "Toma una respiración profunda. ¡Cálmate!" pensó.   El hombre sonrió con malicia y apartó el cabello de su frente con sus dedos delicados. Dijo coquetamente,"Entonces, ¿por qué tienes tanto miedo de mí?"   El rostro de Rosa se sonrojó al instante. Retrocedió tambaleándose, y la punta de sus orejas se volvió roja.   "No... no, tío, yo... yo no... yo no tengo miedo de ti."   La forma en que lo dijo sonaba como si fueran más de una oración.   Ella terminó exponiéndose."Toc, toc, toc" Alguien golpeó la puerta.   "¿Has terminado de lavar, Señorita López?" la voz del joven amo llegó desde la puerta.   El joven amo no pudo conciliar el sueño después de regresar a su habitación.   No importa lo mala que sea, ¡él debería ser el que se ocupe de ella!   No se atrevía a imaginar lo que su tío le haría.   Con eso en mente, no pudo quedarse quieto por más tiempo y se acercó a golpear la puerta.   El rostro de Rosa se iluminó de repente. Había sido salvada.   "¡Estoy, estoy terminando, voy enseguida!"   El hombre frente a ella entrecerró ligeramente los ojos. Sonrió al ver la expresión frenética de ella al ser salvada.   Rosa se inclinó apresuradamente ante él, "Tío, me iré ahora!"   Tan pronto como terminó de hablar, se fue corriendo sin mirar atrás, como un conejo de la guarida de un león.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR