—¿No tienes habitación? Dan vio ese bello rostro fruncido al máximo. Al verlo más de cerca entendía por qué causaba tantos rumores, no solo su bella apariencia, sino también su actitud y elocuencia. ¿Quién carajo estudia a esta hora? —Diría lo mismo de ti. ¿Que no tienes habitación? ¿Quién hace tarea a esta hora? Dan pensó en irse, pero luego vio los libros sobre la mesa y con pesar, se sentó justo frente a Rayan. Había más de cinco libros gruesos espaciados los la mesa. Dar los movió viendo los títulos. Por un momento se sintió muy mal, todos eran libros que Dan ya había leído cuando era niño. Definitivamente, Rayan era muy raro, ¿Quién leería este tipo de libros por cuenta propia? —¡No toques mis cosas! Dan se sobresaltó y regreso la mirada a Rayan. ¡Qué quisquilloso! Dan pen

