—Si esto es un juego, párale ahora mismo. Rayan había esperado todo, menos esas palabras. Frunció el ceño. —¿Por qué bromearía, con eso? ¿Además, siquiera escuchaste lo que te dije? Dan sintió un nudo en la boca del estómago. Sí, sería muy estúpido de su parte no entender lo que Rayan estaba proponiendole. Dan se cubrió el rostro, Rayan tenía esperanzas de que al descubrirse aquel bonito rostro, tuviera mejillas sonrojadas y un nervio normal al escuchar una propuesta de matrimonio, pero Dan solo soltó un suspiro largo. —¡¿Te parezco un puto chiste?! —¿Qué? La emoción del comienzo se volvió agria. No había nada que representara felicidad en aquel rostro. Si no más bien, había todo, menos felicidad y entre las comisuras rasgadas: dolor. Rayan intento acercarse más. Pero Dan ret

