NOS OBSERVAN.

1353 Palabras
NORA cuando terminamos de almorzar, subimos cada una a su oficina, pero al entrar en la mía, me encuentro un ramo de flores, tiene rosas blancas y rojas, pienso que es de Christian, me acerco a olerlas y veo una tarjeta, en ella pone mi nombre y detrás hay algo escrito, me quedo alucinada al leerla. 《 Nora, mi más preciosa flor, sé que no he sido el mejor amante, pero te aseguro que seguiré intentando enamorarte, no me importa quién te pretenda, lograré que volvamos a estar juntos y formar una familia, como habíamos soñado. Alonso.》 La verdad es que al leerla, parecía más una amenaza que una proposición, tampoco me interesaba nada de Alonso ya, así que cogí la tarjeta y la rompí en mil pedazos, los tiré a la basura y llamé a mi secretaria para que tirase el ramo también, pero me pidió quedárselo para adornar su escritorio, a mi no me suponía ningún problema, así que se lo dí a ella. Vuelvo a mi oficina y continúo con el papeleo que había dejado pendiente antes de irme a almorzar. Pienso en el ramo de flores y en la tarjeta, ¿Que se piensa Alonso? ¿Que voy a volver con él solo porque me mande flores? Está completamente loco. Pasadas dos horas, recibo una llamada en mi teléfono, desconozco el número, así que rechazo la llamada, pero al minuto me vuelve a llamar el mismo número, esta vez respondo; – ¿Si? ¿Quién es?– pregunto,pero nadie responde.– ¿Hola? – ... – se escucha una respiración, pero nadie contesta. – No sé quién es, pero si no contesta colgaré el teléfono...– respondo de nuevo. – Hola preciosa, ¿Te gustaron las flores?– Responde al otro lado de la línea, se trata de Alonso. ¿Porqué habrá cambiado de número? – Alonso, ¿Que quieres? Ya te dije que me dejaras tranquila, no sé que estás buscando de mí. – Le digo medio cabreada. – Ya sabes que soy un hombre que siempre consigue lo que quiere, y te quiero a ti. No te librarás de mí tan fácilmente...– Responde con tono amenazante. – Mira Alonso, creo que fui muy clara la última vez que hablé contigo, esto empieza a ser acoso, te lo advierto, si no me dejas en paz, terminarás detenido.– Le digo firme. – Nora preciosa, ya te he dicho que haré lo que haga falta para tenerte de nuevo en mis brazos, ni siquiera el estúpido mecánico ese con el que sales, podrá evitarlo... – ¿Como sabes a que se dedica?¿Le has investigado? – Si es que me conoces demasiado bien, estamos hechos el uno para el otro, ¿Acaso no lo ves?– me pregunta con una voz bastante siniestra. ¿Es que acaso se ha vuelto loco? – Ya te lo he dicho, entre tu y yo, no queda nada, espero que dejes en paz a Christian también Alonso, no quiero tener que repetirlo. Si vuelves a llamarme, a enviarme flores o me entero de que has estado investigando de nuevo, haré que te arrepientas.– Le respondo ya algo asustada. Nunca había conocido esta parte de él. Parece que se ha vuelto completamente loco. – Está noche tengo un evento y quiero que me acompañes, te mandaré a mi chófer a buscarte a casa, si no vienes conmigo, serás tu la que te arrepentirás...– Dijo de pronto y colgó sin darme opción a responderle. Inmediatamente llamé a mi padre para contarle lo que acababa de suceder, me dijo que hablaría con sus abogados y también con sus guardaespaldas, mi padre debió de ver una amenaza real cuando se lo comenté, por eso decidió que debía protegerme. Le dije que aceptaría la protección y tras charlar con él un rato, colgué el teléfono. Después le envié un mensaje a Christian, la llamada de Alonso me había dejado bastante preocupada. – Hola guapo, ¿Que tal va tu día? – Hola princesa. Mi día bastante bien, aunque no logro concentrarme en el trabajo, te tengo en mis pensamientos continuamente. Es tan rico y tan cariñoso, que no puedo evitar dibujar una sonrisa en mi cara. No le voy a comentar nada de la conversación con Alonso por ahora, no quiero preocuparle innecesariamente. – He de decir, que yo tampoco logro concentrarme en el mío. Nos vemos esta tarde, no?– le pregunto. – Por supuesto, a que hora te viene bien que te recoja en la oficina? – Supongo que a las 19h. ya habré terminado. – Pues allí estaré como un clavo. Muchos besos preciosa. – Muchos besos para ti también.– Le respondí finalmente. Eran las 18:30h y yo ya habia terminado con todos los documentos que tenia sobre la mesa, hablé con varios proveedores de maquinas e instrumental médico y ya no me quedaba nada pendiente, así que escribí a Christian para decirle que ya había terminado, por si quería recogerme antes, me dijo que en 15 minutos llegaría a mi oficina, bajé hacia el hall del edificio y le esperé allí, en la calle hacia un poco de frío. Mientras esperaba, estaba mirando por la cristalera de la recepción y hubo algo que me llamó la atención. Había un coche n***o, aparcado en frente del edificio. Le ví llegar poco después de que yo llegara a la recepción y a esas horas, ya no solía quedar nadie en la oficina, la persona que había dentro, no me sonaba de nada, pero no bajó del coche, de vez en cuando lo veía mirar hacia el edificio. Christian tardó en llegar unos 10 minutos más de lo que me había dicho, supongo que habría bastante tráfico. Cuando llegó, me monté en su coche y nos besamos como si llevásemos meses sin vernos. Pude observar que el hombre que había en ese coche n***o, nos estuvo mirando, caí en la cuenta de que quizá era mi guardaespaldas, pero tras escribir a mi padre y preguntarle, me dijo que no, que mi guardaespaldas vendría a partir de mañana, pero que si lo necesitaba ya, mandaría el suyo inmediatamente. Le dije que no era necesario, que podía esperar a mañana. Cuando Christian arrancó el coche, nos fuimos a tomar algo a un bar que había cerca de su casa. Bailamos, bebimos y nos lo pasamos genial. Cuando salimos del bar, me sentí observada, en realidad llevaba con esa sensación desde que salimos de la empresa. Miré a mi alrededor y ahí estaba de nuevo! Otra vez el mismo coche y el mismo hombre dentro. No me gustó nada, así que le dije a Christian de ir mejor a mi casa en vez de a la suya. Si ese hombre estaba ahí para seguirnos, seguramente lo habria mandado Alonso, asi que descubriría donde vive Christian y podría traernos problemas. A Christian no podía decirle lo que pensaba, así que me invente la excusa de que mi gata estaba más cariñosa que de costumbre y que tenía que darle más cariño, al principio dudó pero terminó accediendo. Mientras estábamos de camino a mi apartamento, iba mirando por el retrovisor del copiloto y ese coche, venía detrás nuestro todo el rato, le dije a Christian que cogiese un atajo que poca gente conocía, si nos estaba siguiendo, ese tío se iba a delatar solito. Efectivamente, cuando Christian condujo por el atajo, el coche n***o también vino detrás. Escribí otro mensaje a mi padre y le dije lo que estaba sucediendo, Christian me miraba de reojo de vez en cuando, creo que sospecha algo, pero no puedo decirle nada aún. Lo mejor será que le diga una verdad a medias. – Christian, tengo algo que decirte, pero no te pongas nervioso, actúa con normalidad, necesitas que rodees varias veces el edificio de mi apartamento, por diferentes calles. – Le dije intentando sonar lo mas tranquila posible, pero la cara de Christian era un autentico poema.–Nos están siguiendo desde hace rato, ya he avisado a mi padre y va a mandar a dos de sus guardaespaldas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR