SU AMIGO JACKO.

865 Palabras
NORA JIMENO – No puedo creerlo!¿ Pero, que acabo de hacer? Yo... yo no soy así, de verdad Christian – Dice ella, acomodándose el vestido. – Tranquila, no ha visto nada malo, solo a una pareja besándose apasionadamente...– Responde él, levantando una ceja y sonriendo de lado. – Ya, pero imagínate que se lo dice al camarero y vienen a llamarnos la atención, me moriría de la vergüenza y además ahora tenemos que salir de aquí y seguro que todo el mundo sabe lo que estábamos haciendo aquí y yo...yo – Justo en ese momento, Christian le pone un dedo sobre los labios para calmarla y la besa de nuevo, pero esta vez, delicadamente. Ella se deja llevar por el beso, que consigue tranquilizarla, cuando él se aleja para mirarla a los ojos. – Mira si quieres que nos vayamos a otro sitio, por mi no hay problema. Esta noche está siendo muy divertida y no me gustaría que acabe tan pronto. – Le dice él, mirándola fijamente a los ojos. – Está bien, debo calmarme, no es para tanto. Es que no estoy acostumbrada a hacer estas cosas, yo no suelo... no suelo besarme y llegar a esto, en una sola noche. Esto es un poco nuevo para mí.– Le indica, ahora con una mirada avergonzada. Él se ríe de su comentario y le pregunta – ¿Acaso crees que yo esto lo hago todos los días? – No sé, yo no te conozco tanto como para juzgar eso, pero...– Decide no continuar la frase. – Jajaja la verdad, eres muy divertida! En serio Nora, no voy por ahí besándome con todas las mujeres que chocan conmigo... puede que tú seas la excepción. – Le dice él son esa picardía que le caracteriza. – Ay ya calla!! Harás que me ruborice. –Le responde ella, casi riendo a carcajadas.– Y bien, ¿Donde vamos?– le pregunta. – A ver, dejame que piense – le indica mientras mira su reloj.– Es bastante tarde ya, no creo que queden muchos locales abiertos, ¿Te apetece venir a tomarte algo a mi casa? – Está bien. ¿Tu casa queda muy lejos de aquí?– pregunta ella. – Andando, a unos 10 minutos, en taxi puede que algo más. – Pues vayamos caminando, al fin y al cabo, tampoco hace mucho frío. – dice ella finalmente. Cuando por fin salen del baño, son conscientes de que quedan pocas personas en el local, muchos son borrachos que han terminado su fiesta en ese sitio. Esto alivia a Nora, que ahora se relaja al ver el ambiente. Van caminando en silencio, de vez en cuando, se miran y sonríen en silencio, ahora mismo las palabras sobran, solo con mirarse, saben que ambos están pensando en lo mismo, en ese divertido momento en el baño, que si no hubiera sido por la mujer que les interrumpió, probablemente la cosa hubiera ido a mayores. Y el caso es que, ninguno de los dos, contaba con que vivirían esa experiencia en una noche como esta. Cuando por fin llegan al edificio en el que vive Christian, Nora se queda mirando el edificio como si no supiera que hacer. Y naturalmente, él se da cuenta. – Escucha, si no quieres subir, no hay ningún problema. Podemos dejarlo para otro día o...– se queda pensando en lo que va a decir – si no quieres volverme a ver, también lo acepto. Aunque no me gustaría que fuera así, me gustaría que volviéramos a vernos más veces. – La verdad es, que si que me apetece subir y si es como dices..., también me gustaría verte más días – esto último, lo dice con las mejillas ligeramente sonrosadas. – En ese caso, subamos! Te presentaré a mi querido Jacko! – Le dice él con esa sonrisa divertida. – ¿Quién es Jacko?– pregunta ella mientras entran al ascensor. – Ahora lo verás! Solo espero que no te incomode su presencia. Cuando llegan al séptimo piso, el ascensor se detiene y se abren las puertas, Christian avanza por un pasillo alargado hasta llegar a la puerta de su casa, Nora le sigue. Al entrar, un Golden Retriever marrón clarito y bastante grande, salta sobre Christian y agita su cola, a modo de saludo. Después, se acerca a Nora, la olfatea por todos los sitios e inmediatamente después comienza a saltar sobre ella también. – Baja Jacko!! – Le dice él con autoridad. – Tranquilo Christian, no me molesta en absoluto, al revés. Así que, esta preciosidad de perro es Jacko, ¿verdad?– pregunta ella. – Así es, mi más fiel y querido amigo. Llevo con él más de 6 años y me hace muy feliz llegar a casa y que me reciba con esa alegría. – No me extraña! Es pura vitalidad, me encanta este adorable amigo tuyo. – Responde ella.– Yo tengo una amiga muy especial también y no es Nina jajajaj!! – ¿También tienes una perrita?– pregunta él. – No, bueno ella es una gatita, se llama Cuqui. Te la presentaré cuando vengas a mi casa. – dice ella, con convicción.
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