Cuando subí al coche, allí estaba la señora Wilson. —Buenos días, señora Wilson. —Buenos días Caroline. ¿Que tal tu mañana?—tenía una sonrisa como si se la hubieran aplastado en la cara, nada sincera. Imagino que yo lucía igual. —Muy bien. He hecho una lista de los lugares a los que podríamos ir, pero antes debo de saber qué es lo que desea hacer, ¿cuál es la idea que tiene para la fiesta? Dependiendo de la cantidad de personas que haya pensado, tengo unas opciones u otras. Por favor, platíquenme un poco de lo que desea hacer.— era una charla normal, pero mi cuerpo estaba en tensión. —Bien, empecemos por allí. He estado pensando que se haga entre la tarde y la noche, porque quiero invitar a personas mayores y entre ellos también habrán ancianos. Sería como para que ellos pudieran d

