Nunca me esperé algo así, jamás imaginé que hoy sábado Ángel vendría a casa y se desencadenaría todo lo que pasó. La rabia no me dejaba llorar y me permitía seguir en pie pero la tristeza y la desilusión era lo que me estaba matando. No comprendía muchas cosas de las que pasaron esta mañana, no me imaginé la emboscada de Ángel ni tampoco sentirme de aquella manera en la que me sentí y aún me sentía. Quería odiarlo pero también quería llamarlo y decirle que confiara en mí aunque sea de una manera un poco a ciegas, porque así era la confianza. Aunque luego recordaba sus palabras y solo quería estar lejos de él y todo lo que eso significaba. Me había terminado. Le dio forma a un mensaje que ni iba dirigido hacia el, prefirió darle su propia interpretación en silencio para después sim

