—Caroline, dime algo.—eran sus manos las que por primera vez se sentían tan frías y un poco temblorosas. Pasé la mano por su cintura, rodeándola, al notar que desfallecía un poco, sus piernas le fallaron, no la dejé caer. —He sido un poco brusco con la información, debí decírtelo todo mas gradual, vamos para que te sientes. —Pero ella no quería moverse, negó con la cabeza. —¿Quiénes son? ¿Por qué sospechan que esa Caroline soy yo? Es decir, es probable, pero aún no me dices como ellos dieron conmigo si no hubo nada que los guiara hasta mi. Sabes quienes son, has hablado con ellos, han hablado contigo. ¡Dime ya! Todavía no asimilaba bien del todo la información. —Lo siento, debes de conservar la calma primero. Es cierto, solo es una sospecha, las probabilidades de que ellos sean tu fam

