Capítulo 7: Primeras confesiones.

1020 Palabras
Sonriendo me fui a su lado, caminando y evitando pensar en todo lo que la pérdida de mi celular involucraba. Hugo no hizo más que darme un recorrido por todo aquel sitio, mostrándome la cafetería, sitio recreacional, piscina e inclusive las duchas. Los pasajeros nos miraban al pasar de una manera extraña y terminaban por enfocarse de lleno en sus trabajos. Llegué a morir de miedo cuando las olas crecían y el crucero comenzaba a moverse de una manera más fuerte, era un punto que debía confesar siquiera me había cuestionado. Así mismo poco después disfrutamos de la bienvenida, el capitán y todo el personal hizo presencia, dando bienvenida a lo que sería nuestro hogar por un par de meses. La mayoría que había abordado eran adultos, pocos niños corriendo el barco y era un poco tranquilo, Hugo dió las gracias un montón de veces confesando no tolerar la insubordinación por parte de los menores, sin dejar de lado lo arriesgado que podía llegar a ser. Mi madre y padre disfrutaban de aquel sitio tanto como lo habían planeado, deshaciéndose de mí cada que aparecía y buscando alguna excusa para escabullirse, convirtiéndose en dos adolescentes que se escondían para mostrar su amor. Algo considerablemente divertido ante el tiempo y la situación. Cuando la noche cayó, la mejor parte comenzaría. El oscuro mar nos acompañaba, al igual que la luna y las pocas estrellas que se lograban apreciar ante la contaminación. Recorrimos el crucero más veces de lo que quería admitir, terminando por sentarnos del cansancio a sentir el mar chocar y el viento frío llevarse mi cabello. Hugo muchas veces guardaba silencio, quedando helado y perdido en pensamientos que era incapaz de pedir contar, sin dejar de lado que solía sonreír de manera amable la mayor parte del tiempo y nunca dejaba de lado su complejo de héroe. Por mi mente llegó a pasar Pablo un par de veces, haciéndome sentir mal ante todos los recuerdos e historias que alguna vez habíamos tenido, todo lo que era y pudo llegar a ser, jamás lo sería. Tenía que aferrarme al ahora tanto como mi padre lo decía, y recordarme constantemente que no había nada que Pablo hiciera ahora que mereciera la pena. Cada vez que lo encontraba de nuevo me recordaba lo valiosa que era y lo bien que me hacía sentir la libertad, insistiendo que Hugo parecía un sujeto agradable y que disfrutara al máximo mis primeras vacaciones como una mujer totalmente soltera. Estando allí junto a Hugo, sintiendo las olas del mar romper contra el crucero y el miedo que llegaba de solo imaginar el final de el titanic, no podía hacer más que sonreír y pasar mis manos sobre mis brazos, buscando el calor que yo misma podía darme y lamentando no llevar la ropa adecuada en aquel pequeño equipaje que había sacado repentinamente del departamento. ─¿Estás bien? ¿Tienes frío?─Preguntó Hugo apenas me observó. Sonriendo de lado al verme pasar mis brazos intentando tener calor y terminando por quitar su cachequeta y pasarla sobre mis hombros.─Ten, espero que sirva de algo. Lamento no haber insistido en que buscaras unas en el camarote. La noche es tan fría como oscura.─Susurró finalmente. Sonreí al comenzar a sentir el calor de su abrigo, agradeciendo rápidamente y terminando por negar ante sus últimas palabras.─No preparé equipaje para venir hasta aquí. ─Avisé.─Siquiera sé qué traje dentro de ese par de maletas. Salí tan rápido de allí que no lo puedo recordar.─Expliqué. ─Lo lamento tanto, Ava.─Dijo sin más.─Creo que tu mente busca bloquear ese momento, seguramente lo estuviste pasando fatal. Te entiendo. Nuestra mente es más hábil de lo que parece. Sonreí de lado y asentí.─Gracias Hugo, pero tranquilo. Buscaré el modo de adecuar mi ropa para éste largo tiempo aquí. ─Tengo una mejor idea.─Dijo poniéndose de pie y ahora intentando darse calor con sus manos.─Primero puedo darte un poco de mi ropa, y segundo,─Rió.─Hay una tienda de ropa aquí. Te llevaré por la mañana, harás tus primeras compras en un crucero.─Acabó diciendo burlón. ─¿Ahora tú tienes frío?─Pregunté intentando quitarme el sueter.─Lo siento tanto, ten.─Intenté decir. ─No, no.─Balbuceó acercándose a mi hasta ponerlo de nuevo sobre mi cuerpo.─Rió con nerviosismo.─Quédatelo, ya te lo he dado.─Explicó.─Considéralo un primer regalo. No hice más que sonreír con pena, cubriendo mi rostro y pasando mi cabello tras mi oreja.─No seas tonto,─Susurré estirando mi mano hasta tomar la suya y acercarlo a mi.─Ven, hay espacio para ambos aquí abajo. No quiero que enfermes por mi culpa, o peor, mueras de hipotermia.─Dije burlona. Rápidamente rió al sentarse a mi lado, buscando el modo de que aquel pequeño abrigo cubriera ambos cuerpos, estando tan pegados que sentía el calor de su cuerpo y su respiración ir y venir. ─¿Puedo confesar algo, Ava Garcia?─Preguntó observando aquella estrellada noche.─Tenías razón, mentí.─Dijo sin cuidado.─Si te perseguía cuando te encontré allí fuera. Pasé por el camarote de tus padres y dijeron que minutos antes te habías ido allí a hablar por celular.─Rió rascando su nuca.─Pero no mentí al decir que sí suele ser mi lugar favorito.─Susurró en un hilo de voz. No hice más que reír a carcajadas.─¡Sí!─Dije sin más.─Lo sabía.─Dije de manera animada. Él rió una vez más.─Bien, necesitaba decirlo, ahora ya lo sabes. Iba detrás de ti.─Acabó de susurrar. ─¿Y por qué?─Cuestioné observandole mientras no despegaba su mirada del infinito cielo. Rió con nerviosismo una vez más.─Puede decirse que iba detrás de ti así como tu sombrero vino a mi.─Confesó.─Pero la otra verdad es que me agradas, quería mostrarte el crucero y me pareces una chica genial, curiosa y entretenida. Tenía el derecho de conocer un poco más a la chica del sombrero. ¿No lo crees justo?─Preguntó ahora mirandome fijamente, haciendome perder en sus ojos por un instante y quedandome completamente helada ante sus palabras. ─…Supongo que sí, tenías la libertad de hacerlo.─Dije sin más.─¿Pero yo también puedo confesar algo?─Le pregunté. Él asintió.─Me agradó que estuvieras ahí y estés aquí ahora. Haces que me olvide de lo malo, enfocandome solo en lo divertido. ─Esa es la clave, Ava García.
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