Cambio drástico

2067 Palabras
Antonio estaba herido en el suelo, brotaba bastante sangre de la herida en su abdomen. Ya había perdido mucha por lo que tenían que hacer algo para detener la hemorragia. Iván con dificultad había levantado a Carol en sus brazos para llevarla a su habitación, aunque fue una tarea muy difícil, ya que ella no estaba dispuesta a alejarse de su padre por lo que forcejeaba y gritaba con fuerza. Uno de los trabajadores de la hacienda seguía apuntando a Jorge. -Déjame ir Robles. -Suplico Jorge al empleado que le apuntaba. -Creo que el señor te dijo lo que te podía pasar si venías. -Le recordó mientras seguía apuntando. Robles movió su arma apuntando a la pierna para disparar a Jorge sobre la rodilla lo que lo hace lanzar un grito desgarrador, pero en ese momento entra el capitán Espinosa por la puerta junto a sus oficiales y al capataz Hugo. -¿Llegamos muy tarde? -Preguntó el capitán Espinosa. -No mucho. -Aseguró Robles señalando a Jorge con su arma.-Este él es el principal responsable de lo que hoy pasó aquí. -Espósenlo. -Ordenó el capitán a sus oficiales. Uno de los oficiales se acercaron a Jorge para ponerle las esposas mientras Hugo y el capitán Espinosa van junto a Antonio quien está en el suelo aun haciendo un esfuerzo por mantenerse consciente. -¿Cómo te llamas? -Preguntó el capitán Espinosa a uno de los empleados de la hacienda. -Paulo. -Respondió el empleado en tono cortante. No era que estuviera molesto o tuviera algo contra el capitán, pero en esa situación no podía pensar en nada más que en su patrón. -Paulo, necesito que me traigas alcohol y algo con que encender fuego, pronto. -Le suplico el capitán Espinosa a Paulo. -¿Para qué? -Pregunto Paulo haciendo un gesto de curiosidad. -Él no va a sobrevivir hasta que llegue el médico si sigue perdiendo sangre, hay que hacer algo para evitarlo. -Respondió el capitán Espinosa.-Por Favor ve y trae alcohol y fuego. -Si, enseguida. -Respondió Paulo. Él se levantó y se fue casi corriendo a buscar lo que el capitán le había pedido. -Creo que deberíamos llevarlo a su habitación. -Sugirió Robles observando a Antonio. -No deberían moverlo hasta que llegue el doctor podría empeorar su condición. -Respondió el capitán Espinosa. -Señor, resista. -Suplico Hugo observando con preocupación a Antonio. -Mi vista se está oscureciendo. -Exclamó Antonio. -Todo es culpa tuya. -Le gritó Robles a Jorge dándole una patada en la herida de bala haciéndolo soltar un agudo alarido de dolor. -Lleven a ese asesino a la celda, luego le diremos al doctor cuando termine de tratar al señor Walker. -Les ordenó el capitán Espinoza a sus hombres. Los oficiales levantaron a Jorge para llevarlo a prisión, no claro sin que él vociferaba; -¡Tengan cuidado! ¡Me dispararon! -No es nada que no merezcas. -Aseguró Robles. Mientras los oficiales llevaban cargando a Jorge Paulo regresó con alcohol y un fósforo (En realidad eran palitos de pino impregnados de azufre). Él se los dio al capitán Espinosa quien dejó caer un poco alcohol en la herida de bala haciendo a Antonio hacer un gesto de dolor por el ardor, aunque era un gran ardor logró soportarlo. En ese momento el capitán Espinoza encendió el fósforo para acercarlo a la herida. El alcohol en la herida hizo que se generará una flama la cual cauterizar la herida y logró detener la hemorragia, aunque sí hizo que Antonio soltara un gran grito de dolor. -Tranquilo, es para evitar que sigas sangrando.-Aseguró el capitán Espinosa. Al cabo de unos minutos el doctor llegó, avanzó desde la entrada y notaron que Antonio tenía sus ojos cerrados. -¿Esta...? -No puedo asegurarlo hasta examinarlo. -Respondió inmediatamente el doctor interrumpiendo a Robles. Examinó a un aparentemente inerte Antonio, la expresión seria de su rostro dejó helados a todos los presentes, ciertamente no transmitía ninguna tranquilidad. Todos estaban atentos a escuchar el veredicto del doctor, ellos se imaginaban cuál podía ser al posar sus ojos sobre Antonio aun así esperaban estar equivocados. Que esa idea cruzara su mente era algo que ellos preferían evitar, ni siquiera querían imaginárselo, pero ¿Cómo podría siquiera evitar pensar en eso con lo que había acabado de pasar? Tal vez el médico tardó demasiado, o tal vez incluso aunque hubiera llegado antes no había nada que pudiera hacer por él. -Aún está vivo. -Exclamó el doctor con felicidad. Escuchar eso fue un gran alivio para todos, pero una mayor sorpresa. -Está vivo, pero su respiración es muy débil y su pulso es casi imperceptible. -Replicó el doctor comenzando a tratar la herida de Antonio, en ese momento noto que la herida estaba cicatrizada.-La herida está cicatrizada y el que lo hizo usó fuego ¿Quién hizo esto? -Fui yo. -Respondió el capitán Espinosa. -Le salvaste la vida a este hombre, buen trabajo. -Le contestó el doctor mientras volteo a verlo. El doctor quedó sorprendido al descubrir eso, y la forma en la que fue hecho, como si ya lo hubiera hecho antiguamente. Eso le facilitó bastante el trabajo, aunque fue un procedimiento difícil más por la pérdida de sangre que había tenido. Aun así gracias al capitán Espinosa la pérdida no fue tan grande. El doctor logró sacar la bala y aunque Antonio seguía inconsciente se había disminuido el riesgo. -Listo, ya hice todo lo posible, aun de esta manera no está fuera de peligro; él perdió mucha sangre. Habrá que mantenerlo vigilado. -Exclamó el doctor. -¿Ya podemos llevarlo a su habitación? -Pregunto Robles. -Pueden llevarlo pero con mucho, mucho cuidado. -Suplico el doctor. Subieron cuidadosamente a Antonio por su escalera, al pasar por el pasillo para llevarlo a su habitación notaron a Iván sentado junto a la puerta de la habitación de Carol. En el interior de su habitación ella se había quedado dormida también junto a la puerta, se durmió llorando por lo que su rostro aún estaba húmedo. Al dormir su preocupación no se desvaneció, al contrario, iba en aumento porque estaba teniendo una terrible pesadilla que comenzó con ella sentada sola en un campo. Era una noche oscura, las únicas luces que iluminaban el lugar eran de las estrellas. Ella no veía a nadie en el sitio, estaba absolutamente sola hasta que su padre apareció frente a ella. Su cara se iluminó con una amplia sonrisa y brillo en sus ojos al ver que su padre estaba frente a ella, al ver que estaba bien. -¿p**i, estás bien?, estaba... Antes de que pudiera terminar de hablar pudo notar que la ropa de su padre comenzaba a teñirse de rojo en la zona sobre su abdomen. Ver eso trajo a su mente el momento en que vio caer a su padre por el disparo que recibió por parte de Jorge. -¡p**i! ¡No! -Grito Carol desconcertada extendiendo su mano hacia él. Rápidamente, ella se puso de pie y comenzó a correr hacia donde él estaba. A pesar de que su padre se veía herido, él estaba como si nada de pie frente a ella. -p**i! -Gritaba Carol corriendo hacia su padre. Ella corrió lo más fuerte que pudo, sus pasos resonaban fuertemente en el piso de tierra como si fuera de concreto, pero por más que ella corría no lograba alcanzar a su padre. Mientras ella corría hacia su padre en lugar de acercarse a él, ella podía notar como parecía alejarse cada vez más y más con cada paso que daba. Ella comenzó a llorar desesperada mientras veía la imagen de su padre alejarse de ella. -p**i, ¡no me dejes! Por Favor no te vayas! -Vociferó Carol mientras corría con todas sus fuerzas. De fondo comenzó a escucharse que una voz pronunciaba su nombre una y otra vez "Carol" al principio se oía muy distante, pero poco a poco comenzó a oírse más fuerte y cercano. Ignorando esa voz Carol corrió hasta tropezar y caer de cara al suelo, ella levantó su mirada y vio que su padre se alejaba aún más, se había alejado tanto que casi desaparecía de su vista. La figura de su padre casi era una mancha negra a la distancia. -p**i! -Grito Carol desde el suelo extendiendo su mano hacia su padre intentando alcanzarlo aun. Repentinamente, sus ojos se abrieron mostrando que frente a ella estaba Chica quien intentaba despertarla repitiendo "Carol" una y otra vez, era su voz la que ella había escuchado en su sueño. -Tranquila, estabas teniendo una pesadilla? -Asumió Chica sonriendo. Todo había sido un sueño, al ver a su alrededor pudo notar que la luz del sol entra por la ventana de su habitación mostrando que ya era un nuevo día, un nuevo día donde ella esperaba que lo que había pasado el día anterior también haya sido una pesadilla. -¿Dónde está mi papá? -Pregunto, Carol sentándose en su cama. -Ya está mejor, gracias a dios. -Respondió Chica con una sonrisa de alivio.-Acabo de llevar su almuerzo y vine a despertarte para que fueras a desayunar. -¿Puedo verlo antes? -Pregunto Carol con preocupación. -Primero almuerza y luego si podrás verlo. -Le respondió Chica a Carol. -Pero quiero ver como esta. -Objeto Carol. -Ya sé, pero él está almorzando ahora y debe estar tranquilo, así que tú también primero debes almorzar y después iremos juntas a ver como esta. -Surgió Chica.-¿Si? -Está bien. -Respondió Carol de mala gana. Chica había preparado un delicioso estofado que Carol comió lo más rápido que pudo, ni siquiera saboreaba cada bocado incluso masticaba a medias con tal de terminar rápido. -¡Listo! -Exclamó Carol tomando una servilleta para limpiarse la boca.-Ahora puedo ver a mi p**i? -Sí, vamos a ver a tu p**i. -Le responde Chica poniendo los ojos en blanco. Ella llevó a Carol hacia la habitación de su padre, ella estaba apresurada. En realidad, casi se podría decir que fue Carol la que llevó a Chica. Al estar cerca de la habitación de su padre fue donde disminuyó el paso para dejar que Chica abriera la puerta, esperaba que su pesadilla solo fuera eso una pesadilla y su padre no la haya abandonado. Al abrir la puerta pudo ver a su padre recostado en su cama, él se encontraba despierto y con una sonrisa al saber que todo al final de cuentas pudo sobrevivir. -p**i! -Exclamó Carol corriendo hacia su padre. Ella se subió a la cama junto a él y lo abrazó por el cuello. -Espera a que me recupere, aún estoy adolorido. -Bromeo Antonio. -¡Tenía mucho miedo p**i! -Le dijo Lara. -No debes tener miedo Carol, sabes que dios nos protege -Le respondió Antonio a Carol. -Pensé que te habían matado. -Replicó Carol dejando escapar una lágrima de alivio. -Estoy bien, únicamente necesito un tiempo para recuperarme... -Dice Antonio haciendo una pausa para hacer un gesto de resignación.-Por eso ordené que le envíen una carta a tu tío, Samuel, mi medio hermano podrá cuidarte hasta que me sienta mejor. -Pero quiero quedarme contigo p**i, quiero ayudar a que te sientas mejor. -Objeto Carol observando tristemente a su padre. -No te preocupes por mí, solamente adelantamos tu visita ¿No te emociona ver a tu prima? -Le preguntó Antonio a Carol.-Basilisa debe estar emocionada al saber que la visitarás. -Sí, es divertida Basilisa, pero no quiero dejarte solo. -Le responde Carola su padre. -No estaré únicamente, Chica y los demás estarán cuidándome. -Replicó Antonio. -Yo lo cuidaré y veré que coma todas sus verduras. -Bromeo Chica. -Si y lo hará. -Exclamó Antonio siguiendo el juego. -Pero yo también quiero cuidarte. -Protesto Carol. -Lo sé, pero alguien tiene que cuidarte a ti también y yo no podré estar así, y los demás estarán cuidándome a mí. -Le explica Antonio a Carol.-Por eso debes ir para que puedan cuidarte... ¿Está bien? Carol bajo la mirada con tristeza, ella no quería dejar a su padre ni un segundo, después de todo ya no tenía a su madre y no podía permitirse perder a su padre también. -¿Está bien? -Antonio repitió su pregunta. -Sí, está bien. -Respondió Carol de mala gana. -Mañana por la tarde Hugo te llevará, como es un viaje largo posiblemente llegarás en la noche. -Le dijo Antonio con una sonrisa. Carol no respondió, ella solo asintió con su cabeza resignada. -Gracias. -Exclamó Antonio sonriente.
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