GIA ¿Alguna vez habían mirado aun hombre enojado? Yo, sí, pero como Caius ninguno, habían pasado tres semanas y ni siquiera se tomaba la molestia de respirar en mi dirección, durante ese largo tiempo no me había dirigido la palabra para nada, estaba callado, pero aniquilándome a la vez con esos ojos color ámbar que cuando tenia la oportunidad descubría mirándome furibundos, había jugado con fuego, le había dicho que era poco hombre lo que evidentemente daño su ego de macho alfa. Ahora me encontraba revisando mis joyas, dada nuestra falta de comunicación no pensaba que fuera correcto pedirle dinero para llevar a cabo la compra de los esclavos que sugería mi madre, ella me había aceptado el traslado de la familia de Seia, pero solo si era a cambio de una compra, lamentablemente Aten, esta

