CAPITULO 54

2391 Palabras

GIA El sabor dulce de la uva me recorrió las papilas haciendo imposible poder ocultar la satisfacción que me embargaba, era un delicioso sabor, sentí la mirada penetrante de Maximilian sobre mi así que rápidamente dejé el pequeño racimo en mi plato. —Me alegra mucho que hayan aceptado mi propuesta para tomar el desayuno—Dijo César haciéndolo centrar su atención en el—Lamento que los hayan despertado tan temprano. —No debes preocuparte padre, siempre habrá tiempo para recuperar las horas de sueño—Comentó Maximilian—Dormir ya no será una prioridad. Me atragante con la uva al detectar el tono lascivo de sus palabras, rápidamente una de las esclavas se acerco a llenar mi copa de agua, no pude evitar beber el contenido mientras intentaba recuperarme del breve ataque de tos. La incomodidad n

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