GIA —No ha parado de mirarte—Susurró Cornelia levantando su mano hacia arriba mientras jalaba el hilo y sostenía la aguja entre sus dedos, de reojo miraba a Aelius quien permanecía fijo mirando en nuestra dirección, era su trabajo, sin embargo, la mujer bromeaba con que me miraba. —Claro que no—Repliqué—Nos mira a ambas, es su trabajo. —Maldito Cohortes Pretorianae—Blasfemó entre dientes—Es jodidamente caliente, mira, mira esos brazos, te imaginas que te abrazara entre ellos o que te ahorcara mientras te fundes en un orgasmo—La mire exaltada por sus comentarios, ella golpeo su frente dándose cuenta de las barbaridades que estaba diciendo. —Extraño a Marius—Llevó sus manos a los ojos como si estuviera por llorar, habían pasado mas de ocho semanas, las cuales estaba demás decir que cada

