GIA Para todo matrimonio romano la procreación de hijos era prioridad, un matrimonio en el cual no se lograse legitimar la dinastía era considerado infructuoso y usualmente las mujeres tenían que sufrir toda clase de comentarios respecto a su infertilidad pues no tener hijos era únicamente culpa de la mujer y de su útero. Por ahora no me importaba mucho si se pensaba eso de mi o si pronto se comenzara a hacerlo, era mayor por lo que la probabilidad de morir dando a luz era reducida y tenia una confianza ciega en que en cuanto lo intentara fácilmente podría lograrlo solo que ahora, no lo consideraba un momento adecuado. Después de varios minutos me puse de pie y coloqué la valiosa moneda de oro a los pies del altar para después dedicar una reverencia y marcharme del lugar, al darme la vue

