GIA Estaba molesta, no entendía porque mi madre tenía que ser alguien tan difícil, no había aceptado el dinero de parte de Seia alegando que los tratos de esa magnitud tenían que hacerse en persona, así que aquí me encontraba ahora, en la casa de mis padres con varios sirvientes detrás de mí. Al llegar mi padre me recibió con un abrazo. —Solo han pasado tres semanas y siento como si fueran años—Musitó con tristeza antes de tomarme por los hombros, vestía su toga senatorial por lo que deduje que estaba por marcharse a una sesión del senado en la Curia Hostilia de Roma. —Veo que estas por marcharte—Él sonrió asintiendo con la cabeza. —César ha convocado al senado, hay problemas militares y sabes que no todas las decisiones las toma el—Me dijo antes de que sus sirvientes llegaran a su lad

