Luke Clarke —¡Maldita sea! —le grito al aparato que tengo en la mano, aunque ya la persona del otro lado colgó y no puede escucharme. —¿Cariño? ¿Está todo bien? —se asoma Bety del dormitorio con sus ojos grandes observando seguramente lo furibundo de mi rostro. —S-si, si, cariño. No te preocupes. Es del trabajo... —le digo y ella sabe que no puede hacerme preguntas. Eso es suficiente para que no trate de ahondar en lo que realmente ocurre. En lo que hacemos a veces no podemos ni siquiera comentarles a nuestras esposas los detalles de las misiones pues la información podría filtrarse lo cual llevaría al fracaso. Danna volvió. Está aquí mismo, en la misma ciudad. ¡Maldición! ¿Por qué regreso? Y no solo eso, está viviendo en la casa de Jason. Una vibración del móvil hace que dirija mis o

