ALEXANDER. Aun no puedo creer que después de tanto tiempo halla encontrado una mujer como Amelia, he quedado embobado mirándola dormir, su respiración es pausada y su piel trigueña me gusta tanto, recuerdo la primera vez que la vi cuando se ofreció de voluntaria en la fundación. Flashback - Buenos días preciosura, que necesitabas. - Le puedo asegurar que a usted no es - dice mirándome enojada mientras esperaba que Cristina la atendiera. - Eso es lo que no sabes, puedo serte mas útil yo que la Administradora - le digo con algo de malicia en mi voz, me gusto cuando la vi entrar, se nota que no es consiente de lo hermosa que es, sus ojos, sus labios, valla que esa boquita haría maravillas en mi, pienso mientras estudio los gestos que hace. -MIRE, señor gigolo, vengo aquí a brindar ayuda

