Cuando desperté estaba Henry ya a mi lado... el me miraba atentamente, yo no hablaba solo lo miraba, este hombre me gustaba, pero no creía que yo le gustase a él, además, no creo que sea buena idea, él es un gran hombre y yo no soy nadie, no valgo nada, y él es.... no aguanto más y cierro los ojos mientras una lágrima solitaria es derramada. -. Epa... ¿qué paso? ¿Por qué estas llorando?- dijo mientras que con su pulgar limpiaba mi rostro. -. No... No es nada... Henry -. Dije lo que hizo que el abriera los ojos de par en par, y se lanzará a abrazarme. -. Augh... me queje... – mi cuerpo aun dolía. -. Disculpa, Diana pero es que, ¡Dios!, ¿Sabes quién soy? Pregunto y vi en sus ojos como estaba comenzando a humedecerse. -. ¿Por qué no habría de saber quién eres Henry?- respondí con otra p

