En la mansión del abuelo.
- ya te mostraré a todos para que los conozcas ok.- le digo, pensé que se sentiría nerviosa, o sabe disimular muy bien o ella es muy valiente.
-claro.- se ve muy hermosa, ese vestido se le ve muy excitante, me dan ganas de arrancar selo de un tirón, pero debo controlarme no me puedo meter con mis empleadas, tendré que hacerme un favor, ya que se me está poniendo muy duro.
- vamos.- le digo guiando la con la mano en la espalda, se tensa un poco, pero como es unos segundos lo que están mis manos en ella.
Al entrar, están todos, solo falta mis padres ellos llegaran tarde pues vienen de un viaje negocios, a penas si les va a dar tiempo llegar, mi abuelo está volteado hacia otro lado, le tocó el hombro y voltea.
- abuelo.- le doy un abrazo el corresponde
- hijo, pensé que no llegarían.- dice volteando hacia ella .- ella es.- yo asiento con la cabeza.- que hermosa eres niña, te pareces a alguien..- dice mi abuelo y voltea a verme.- se parece a la abuela de tu madre, no es así, solo el cabello no es el mismo.
- abuelo que cosas dices.- digo, pero si se parece a la familia de mamá.
- soy tan descortés, soy el señor Ricardo Martinoli, mucho gusto.- dice extendiendo su mano a modo de saludo.
- Mari Pérez, mucho gusto en conocerlo, Uriel siempre habla de usted.- ella se presenta extendiendo su mano, esta chica me sorprende sabe bien disimular.
- el gusto es mío, quería conocer a la chica que va ser la esposa de mi nieto.- le toma su mano.
- abuelo, va a pensar que solo me quieres casar.-le digo al ver, a mi abuelo muy emocionado.
-pasen y tómense algo, mientras está lista la cena, sirve y vas platicando con la familia y se conocen mejor.- dice dirigiendo se a ella.
-claro que si.- dice ella.
Pasamos estuvimos un rato platicando con mi familia, ella se ve que la está pasando bien, es la hora de ir a cenar, estamos en el comedor cuando entran mis padres saludando a todos con un ademán, cuando les presento a Mari, mi madre le da un fuerte abrazo como si la conociera de años, veo su incomodidad de ella, pero le acepta el abrazo a mi madre, se sienta con ella y empezó a preguntar.
- y de dónde eres Mari?
- de esta ciudad.
- cuántos años tienes?
- 19 años.
- eres una niña aún.- dice mi mamá muy sorprendida.
- la edad es un número, y creo que para la edad que tengo soy muy madura.
Platicaron toda la noche mi mamá no la dejo ni un segundo, es cuando aprovecho para ir al baño para encargarme de mi erección, ya que con solo tenerla a mi lado me excita.
Mari
me la eh pasado bien, solo la mamá de mi jefe, que no me deja ni un rato sola, le digo que voy al baño me señala el baño y voy, tocó pero nadie responde, cuando entro, no puedo creer lo que veo, me tenso y me entra un miedo, entro en estado de shock.
Uriel
estoy dándole con todo a mi p**e, no escucho cuando tocan el baño ya que cuando levanto la mirada veo la puerta abrirse ahí es cuando la veo ahí parada viéndome, solo se queda viendo y empieza a temblar, me guardo mi p**e y corro rápido a tomarla de la manos, pero recuerdo lo que estaba haciendo hace unos minutos y voy y me lavo.
La llevo a la sala ella no se mueve ni habla, dios que le está pasando, mi madre la mira y me pide que vaya por alcohol lo hago ella le eche aúna motita de algodón y le da a oler, ella en vez de reaccionar se desmaya, mi papá llama aún doctor.
el doctor llega y la revisa, nos dice que solo fue una cosa que la impacto solo tiene que descansar un poco, y que mañana va a estar mejor, la voy a llevar a su casa, pero mi madre dice que ella la va a cuidar, la subimos a una habitación, ella está durmiendo mi madre dice que me vaya a descansar que ella se hace cargo pero niego le digo que ella se vaya a descansar ya que llegó de un viaje muy largo y si pasa algo yo la llamo.
me pongo a pensar que le pasó? mi mamá mando a qué le quitarán la ropa y para que le pusieran una pijama de ella, se ve tan buena así, deja de estar pensando idioteces, me reprendo, pero no puedo ya que ella es tan sexy, guapa, hermosa, me tengo que calmar, veo que se retuerce en su lugar, me acerco muy cerca de ella, puedo oler su perfume a sandía huele también, estoy tan cerca de sus labios que casi puedo besarlos.