Segundo libro. 10. Cien mil dólares

1347 Palabras
—Ahora que sabes mi nombre —dijo Javier— ya no soy un completo desconocido, por lo que te propongo un trato. —¿Qué clase de trato? —pregunté con un tinte juguetón en la voz. —Pues a ver, —Agarró un mechón de mi pelo y jugó con él retorciéndolo en su dedo— ¿por qué no te vienes a mi casa? —¿A su casa? No sé si la madame permitirá que vayamos a casa de los clientes... —No me has entendido bien: me refiero a venirte a vivir a mi casa. —¿A vivir con usted? —Sí, para practicar sexo conmigo cada noche, de esa manera no te verías obligada a practicar sexo con desconocidos nunca más. —¿Está hablando en serio, Javier? —Muy en serio, tú decides. No sabía qué responder, pero ante la tesitura de practicar sexo con aquel pedazo de bombón cada noche o hacerlo con uno o varios hombres diferentes me decantaba por la primera opción, por lo que dije: —Acepto. —¿Aceptas?, —Me mostró una sonrisa encantadora— pues ahora mismo nos vamos a hablar con la madame. —Tiró de mi mano para que me levantase —¿Y si ella no quiere que yo me vaya? —Tranquila Marilyn, le voy a hacer una oferta que no va a poder rechazar. Como para que rechazase la oferta... Los 5000 dólares del bono por conseguir acostarme con él no eran nada comparados con la suma que él le ofreció por sacarme de allí, ¡nada más y nada menos que cien mil dólares! En mi vida había manejado semejante suma de dinero, por lo que me sentí abrumada y le dije a Javier que no era necesario que hiciese eso por mí. No me sentía cómoda con que alguien a quien acababa de conocer gastase semejante suma de dinero en liberarme de la prostitución. Es verdad que la alternativa era seguir trabajando en el prostíbulo, pero estaba segura de que en algún otro momento se daría la oportunidad de conseguir el bono de cinco mil dólares por acostarme con un cliente difícil. —Esto no lo hago por ti Marilyn, lo hago por mí —dijo él firmando el cheque, que la madame se metió rápidamente en el sostén por si se daba la casualidad de que a él se le ocurriese arrepentirse de haberlo firmado. Muy abrumada por la atención que estaba recibiendo por su parte, subí a mi dormitorio acompañada por Javier para recoger mis escasas pertenencias, sin olvidarme de la foto de mis difuntos padres. Cuando salí de aquel sitio, lo hice sin mirar atrás. La verdad es que agradecía mucho la amabilidad de la madame, Max, Raquel y las demás chicas, pero no quería volver a pisar un sitio como ese nunca más en la vida. En el coche camino hacia la gran mansión en la que vivía Javier, él me contó que era el CEO de una gran empresa de infraestructuras que operaba por todo el país y que a la mañana siguiente tendría que salir de viaje. La duración del mismo aún no estaba definida, pero creía que sería como mínimo de un mes. Una vez en la mansión, me presentó a Elita, el ama de llaves y muy pronto mi única amiga en aquel lugar, pues la afable mujer se convirtió en algo parecido a una segunda madre para mí después de que yo acabase de perder a la mía. Fue ella la que se encargó de llevarme al que a partir de ese momento sería mi dormitorio, el más lujoso en el que yo había entrado jamás, uno de esos en los que la cama lleva dosel incorporado y la bañera es de hidromasaje, y me entregó el uniforme que debía vestir al día siguiente, pues iba a ser una de las sirvientas de la gran casa. Al menos el uniforme era muy recatado, por lo que no me iba a sentir incómoda cuando lo llevase puesto. No me molestaba el hecho de tener que barrer, fregar, pasar la aspiradora, el plumero o limpiar las ventanas, pues estaba acostumbrada a hacerlo en la casa de mis padres y nunca me había resultado un trabajo denigrante. Así han pasado ya dos meses, dos meses en los que Javier ha estado alejado de la casa y yo, salvo alguna que otra masturbación que me he hecho a mí misma en la soledad de mi cama o alguna vez que he utilizado uno de los chorros de la bañera de hidromasaje para obtener placer, no me he visto obligada a realizar ninguna actividad s****l. Pero eso se ha acabado, mañana vuelve Javier, el señor de la casa, y yo me voy a ver obligada a hacer aquello para lo que me trajo aquí: practicar sexo con él todas las noches. Para ser sincera, me muero de ganas por verle sin ropa, pues por lo poco que vi en la noche que le conocí el tipo tiene unos músculos de hierro, pero no me convence tanto tener que acostarme con él por obligación porque, ¿qué diferencia eso con tener que mantener relaciones sexuales por un sustento y un techo en un prostíbulo? Si estoy aquí es precisamente por esa misma razón. Lo que tampoco me hace ninguna gracia es tener que ponerme el uniforme que me ha entregado Elita, un simple tanga de encaje de hilo n***o. Es cierto que la prenda es preciosa, muy fina y de la más alta calidad, debe haber costado un ojo de la cara, pero dudo mucho que me vaya a sentir cómoda llevándolo como única vestimenta. —A partir de mañana solamente trabajarás en el ala este de la mansión, —dice Elita trayéndome devuelta a la realidad— de esa manera ninguno de los empleados podrá verte casi desnuda. Vas a ser la única que tenga acceso a esa zona de la casa aparte de mí en las horas que el Señor esté en la casa. —Gracias Elita. —Le doy un beso en la mejilla antes de marcharme a descansar—. Buenas noches. No es mucho, pero al menos me consuela saber que ninguno de los empleados varones de la casa va a verme vistiendo solamente un tanga, bastante malo es ya que me vaya a ver Javier... Subo a mi habitación bastante nerviosa por el día de mañana, pensando en una manera de saltarme la norma del nuevo uniforme que tengo que llevar añadiéndole algo, pero no hay nada que yo pueda hacer. Estoy segura de que la alternativa a desobedecer la orden de Javier será verme de nuevo en la calle y, sin familia ni un lugar mejor al que ir, no estoy dispuesta a acabar de nuevo en el prostíbulo. Tendré que acatar las órdenes de Javier y vestirme mañana con esa minúscula prenda de ropa que apenas si basta para cubrir mi feminidad... _____________________________________ Hasta aquí la pequeña muestra de "La sirvienta más sexy del CEO", disponible en exclusiva en M A N O B O O K (se escribe todo junto) y Novella, por lo que si te has quedado con las ganas de saber más de Marilyn y el pedazo de bombón de Javier te invito a leerla. Por otro lado, si quieres saber cómo le va a Marilyn la vida en la gran mansión del CEO y qué tipo de extraños trabajos tiene que hacer como su sirvienta (o mucama), "La sirvienta más sexy del CEO" es tu libro. Y, sobre todo, si te gustan las historias eróticas y muchas veces te ves obligad@ a leer con una sola mano... "La sirvienta más sexy del CEO" es el libro perfecto para ello. Estado de la novela: Actualización diaria. Y recuerda: dejar tu comentario es una manera de motivar al autor para seguir escribiendo su libro, porque sabe que alguien lee lo que escribe y, sobre todo, sabe que lo que escribe le está gustando a alguien.
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