Mario Estos últimos días fueron transcurriendo lentamente, como si los días fueran meses y es que esperar la llegada de Leyna fue como esperar a que la luna bajase y se pudiese tocar con los dedos. Pero también aproveché y pude hacer muchas cosas y una de ellas fue pasar más tiempo con Lili. La cual tenía días buenos y días no tan buenos. Hay momentos que piensa que Abel murió en aquel accidente que causó ella y cuando este se presentaba para verla, se ponía histérica y gritaba como si viese a un fantasma. No sé, pero creo que el sentimiento de culpabilidad es mucho peor que la misma muerte. En cambio, conmigo era todo distinto. Se alegraba de mi presencia y yo me moría al verla tan medicada, y cambiada. —¿Nervioso? — mi madre se acerca mientras esperaba la hora de ir a recoger a Leyna

