PENÚLTIMO CAPÍTULO Leyna Aterrizando en tierras alemanas, lo primero que percibimos fue el lujoso auto que nos esperaba, dentro estaba el chofer que Lars había puesto a nuestra disposición. No voy a negar que estaba nerviosa, porque estaría mintiendo. Estaba que temblaba y Mario me pedía calma cada segundo. No sé, pero algo me decía que al conocer a esa familia que se ocultó bajo la voluntad de mi padre, iba a despertar en mí ese anhelo que siempre tengo hacia mis padres, el ver a la madre de mi padre, sus hermanas e incluso la abuela de Lars. La cual es la tía de mi padre. —Tranquila, hermana—Volker llama mi atención al ver que Mario no calmaba lo que mi interior trasmitía a mi exterior—, ellos están igual o más nerviosos que tú. Amelia me sonrió y asentí, mientras Mario me dio un

