Capítulo 9

1106 Palabras
... todo menos volver a apagarme. Luciana. No sé porque me siento de esta manera, no debería, pero es inevitable. Daniel estaba con la chica más hermosa de la escuela, era de esperarse yo no soy nada a lado de ella. Mi maldita autoestima vuelve a estar por los suelos gracias a él, de nuevo. Con chavos como el quedan las chicas como ella, con un cuerpo de envidia, altas con un color de piel hermoso. En cambio yo soy gorda e insignificante, eso siempre lo he sabido no sé porque me creí las mentiras de Marcos, porque eso eran, mentiras yo no soy bonita nunca lo seré, nadie se fijará en mí, mucho menos Daniel. - Luz te buscan - grita mi mamá. - voy - contesto levantándome de la cama. Es domingo y es mi día de flojera, así que quien sea que me busque no durara mucho, solo quiero dormir y seguir con mi pena. En el momento que bajo las escaleras lo veo, que hace aquí. - ¿Qué haces aquí? - le pregunto un tanto molesta. Pero él no contesta, está viendo mis piernas, así que miro disimuladamente a ver si tengo algo, pero no, no sé qué mira. - Daniel que haces aquí - le vuelvo a preguntar cada vez un poco más incomoda por la manera en que me está mirando. - perdón, me distraje un poco, podemos hablar - me dice con las manos metidas en los bolsillos del pantalón. Es injusto que las personas, bueno solo él se vea tan bien con ojeras y el cabello despeinado. - tu y yo no tenemos nada de qué hablar -. le digo cruzándome de brazos. - Claro que si, por favor tengo que explicarte lo de anoche - dice. ¿QUEEE? ¿Acaso escuche bien? él me quiere explicar lo de anoche, creo que todavía está tomado, si debe de ser eso porque no encuentro otra explicación. - mmm Daniel tú no tienes que explicar nada, así que te puedes ir -. le digo, porque la verdad no quiero que me explique nada y mucho menos que me cuente lo que hizo anoche con esa tipa. - oye que haces -. le digo, ya que me agarro la mano y me lleva casi arrastrando a mi habitación. Una vez dentro el cierra la puerta con seguro. - no es necesario poner seguro -. le digo, me estoy poniendo un poco nerviosa, me sigue dando la espalda y parece como si estuviera buscando las palabras correctas. Daniel. No sé qué hago aquí, en cuanto la vi bajar las escaleras me distrajo ¿Por qué tiene que traer short? acaso me quiere fregar la vida. sé que pregunto algo, pero no sé qué estoy un poco distraído, a pesar de que es chaparrita, sus piernas tienen el largo perfecto para envolverse alrededor de mi cintura... - ¿Daniel que haces aquí? - vuelve a preguntar. - perdón estaba distraído, ¿podemos hablar? - ella me vuelve loco con solo verla en un maldito short, qué patético eres Daniel. Así que la agarro de la mano y la llevo a su habitación, una vez dentro cierro con seguro, no quiero que se vaya nunca más. Yo sé que no le debo explicaciones, pero quiero hacerlo, quiero que sepa que no me acosté con Scarlett, que desde que ella regreso no he podido estar con alguien más. - Yo, anoche tu mm - empiezo, pero no sé cómo empezar. - Daniel no tienes que explicar nada, no me interesa - me dice. - claro que te interesa - le digo, dándome media vuelta y enfrentándola. - no, no me interesa, puedes hacer con tu vida lo que te de la gana - dice, levantando un poco la voz. Y eso me molesta, porque yo vi su dolor. Me acerco a ella hasta que esta contra la pared, me encanta hacerle esto, ya que puedo ver lo nerviosa que se pone, puedo sentir y escuchar su respiración agitada, como tiembla, llámenme loco o como quieran, pero me fascina saber que solo yo puedo provocarle esto. Dios estoy tan enamorado de ella que dudo algún día cumplir mi promesa de alejarme de dejarla vivir con alguien más, solo de pensarlo me hierve la sangre. No puedo, no puedo dejarla. - vi tu dolor, pude sentirlo y puedo asegurar que has estado llorando, así que si, te debo una explicación. - le digo mirándola a los ojos. Luz. Esta tan cerca y eso me gusta, quiero que me bese, quiero tocarlo, quiero que me haga lo que le hizo ayer a Scarlett. bésame, pienso. - de que te ríes - le digo saliendo de mi aturdimiento. - he sido un completo idiota contigo desde siempre - me dice acariciando mi labio inferior. - lo se.-murmuro mientras apoya su frente con la mía, al mismo tiempo que su mano acaricia mi espalda - y aun así me acabas de pedir que te bese -. oh dios! lo dije en voz alta. - eso no es... - no me deja terminar, se está acercando, me mira a los ojos y entonces me besa. oh. dios. Nuestra conexión explota. es tan mágico. entonces él hace un sonido como gruñido que es la mezcla perfecta de placer y dolor. Separo nuestros labios y él tiene los labios hinchados, son tan irresistibles que lo vuelvo a besar, esta vez con más intensidad. Agarra mis piernas, me eleva y hace que le rodé la cintura. mientras mis manos juegan con su cabello. Estoy segura que ninguno de los dos se quiere separar. Lo he amado desde niños, ya no puedo seguir fingiendo que no me importa. Nos separamos jadeando por aire. - no pasó nada con Scarlett, cuando te saliste la corrí, tu mirada llena de dolor ha estado en mi cabeza desde ayer. No la puedo borrar. - dice apoyando su frente con la mía. - no es necesario que me digas esto si te sientes culpable - le contesto, tratando de bajarme. Pero él no lo permite y me pega más a su cuerpo y es ahí cuando lo siento tan duro contra mí. - sientes eso, no es así. Bueno eso es tu culpa, así me tienes desde que llegaste la razón por lo que no he podido estar con nadie más. porque solo responde contigo, porque solo tú me pones así. Oh. por. dios. No es justo que él me diga esto. es imposible que yo la gorda le provoque esto. No sé qué responder. Así que hago lo único que los dos queremos. Lo vuelvo a besar.
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