Días antes, Brian estaba en su habitación con una hermosa omega de piel morena a su lado mientras dormía como si nada. La mantuvo drogada durante días y en ese momento decidió dejarla tranquila para que descansara. Ella tenía ojeras que no hacían mucho contraste con su piel, pero verla al despertar a su lado era mucho mejor que cualquier cosa en el mundo. Ella parecía tan indefensa en ese estado que tuvo deseos de molestarla, hasta que su madre tocó la puerta con insistencia. — Ya voy, madre —se bajó de la cama sin importar que estaba desnudo—. ¿Qué es lo que quieres? — Al puedes ponerte algo de ropa si veras a tu madre así —señaló el pene de su hijo y éste rodó los ojos—. ¿Ella está bien? — Sí, está durmiendo en este momento. No tienes porqué preocuparte. — Es que no la vi en el día y

